JOSÉ MAEDA ASCENCIO

josé maeda a.

Ing.Civil, Museógrafo,Investigador de la Arqueología, Etnohistoria y Ecología Andina, Periodista político y científico, Docente, Conferencista.

JOSÉ MAEDA ASCENCIO Investigador peruano, nacido en Chiclayo, Perú, el 17 de Marzo de 1961. Hizo sus estudios primarios y secundario en Batán Grande, Provincia de Ferreñafe, famosa zona, rica en construcciones y tumbas de élite prehispánicas. Realizó sus estudios de Ingeniaría Civil en la Universidad Nacional “Pedro Ruiz Gallo” de la ciudad de Lambayeque-Perú-, diplomándose después en Administración de Turismo en la Univ.San Martín de Porres de Lima y como Técnico en Museografía por el Convenio MICTI-FOPTUR,entidad ésta última, de la que fué su Jefe Reginal en 1990-91 (Lambayeque, Cajamarca y Amazonas). Desde 1980 escribe como columnista en el diario La Industria de Chiclayo y en diferentes medios peruanos, destacando sus primeros trabajos de investigación sobre la arqueología, ecología e historia regional. En junio de 1982 publica su primer artículo en La Industria de Chiclayo proponiendo el nombre de “Sicán” para denominar a la llamada Cultura Lambayeque, así bautizada por el investigador trujillano autodidacta Rafael Larco Hoyle y estudiada sistemáticamente por el arqueólogo japonés  Izumi Shimada, a quien Maeda asistió y colaboró desde 1978 hasta 1990; como seguidor del muchikólogo Dr Richard Schaedel, de la Texas University, es autor de su más celebrada biografía. Es autor de cinco tomos aún inéditos-aunque publicados por artículos- de la historia colonial del área denominada Sicán (“Sicán; El Estado Prehispánico, la Estancia y la Hacienda“), trabajo hecho en base a la transcripción y discusión de expedientes que, desde 1597, conforman en conjunto los “Títulos de Propiedad de la Hacienda Sicán”, cuyo nombre muchik (sechurano, que significa “Hermano”, y no “Casa de la Luna” como ha descartado José Maeda), ha servido para denominar a una de las culturas precolombinas andinas más prestigiosas del mundo, cuya deidad principal-sostiene Pepe Maeda- fué el Sol y no la Luna ni el mítico Naymlap, como afirman equivocadamente algunos arqueólogos, que no han complementado sus estudios etnohistóricamente. La tradición Sicán Medio - que en realidad, es parte del desarrollo de la sociedad Muchik, que aún vive hoy en día-, destaca por su complejidad de sus ritos mortuorios de élite, cultura que floreció entre los años 750 d.C hasta el 1,100 d.C; su centro político y religioso estuvo en lo que hoy es el Santuario Histórico de Pomac-que Maeda acuña como “POMACHAECH”en su libro en mención-, bosque seco sub tropical que se intangibilizó gracias a la iniciativa de su padre Sr José Maeda Montenegro, conspicuo estudioso de la zona. José “Pepe” Maeda es, no solo estudioso constante de los contextos culturales de la zona norte de Perú, sino, al mismo tiempo, conocido defensor de los recursos naturales y culturales de Perú. Ha aportado estudios sobre paleomusicología investigando y proponiendo el origen muchik de los géneros llamados “Triste” y la “Cumanana”, que se cantan hasta hoy en día en las áreas rurales o campiñas del norte peruano.; además de ser, con su padre, los autores y pioneros escritores de la denominación “CULTURA SICÁN”, ha realizado exploraciones aportando descubrimientos de complejos arqueológicos como cerro La Calera en Batán Grande, caracterizado por amurallamientos, recintos, pasadizos, escalinatas, petroglifos, monolitos con depresiones cóncavas, etc, adscritas al Período Intermedio Tardío (ca.1300 d.C), en 1991 descubrió el formidable Templo de los Adobes Cilíndricos de Collud-Zarpán, en la zona de Pomalca, estructura del Horizonte Formativo (ca.1,500 a.C) que es parte de un complejo suntuario en donde incluso, huaqueros o excavadores clandestinos, encontraron una tumba de élite con ornamentos metálicos entre los que se cuenta una corona laminada en oro que se encuentra en el museo de Tokyo, Japón; estos derroteros fueron rescatados por encargo del arql. Japonés Dr Yuji Zeki. Hizo en 1997-98 sistemáticas observaciones en Piura, en donde fue Director del Museo Arqueológico Regional; su estadía de dos años en éta región, le permitió vivir y documentar intensivamente el Meganiño ocurrido en 1998, observando y apuntando los progresivos cambios climáticos y ecológicos entre la zona piurana, el desierto de Sechura, Bayóvar y Lambayeque. Maeda continúa investigando, con experiencia que data ya de tres décadas de largo caminar por los bosques, llanuras, montañas, valles y sinnúmero de complejos arqueológicos y ecológicos en la zona norte de Perú. expedientes que, desde 1597, conforman en conjunto los “Títulos de Propiedad de la Hacienda Sicán”, cuyo nombre muchik (sechurano, que significa “Hermano”, y no “Casa de la Luna” como ha propuesto José Maeda), ha servido para denominar a una de las culturas precolombinas andinas más prestigiosas del mundo, destacando su complejidad de sus ritos mortuorios de élite, cultura que floreció entre los años 750 d.C hasta el 1,100 d.C; su centro político y religioso estuvo en lo que hoy es el Santuario Histórico de Pomac, bosque seco sub tropical que se intangibilizó gracias a la iniciativa de su padre Sr José Maeda Montenegro, conspicuo estudioso de la zona. José “Pepe” Maeda es, no solo estudioso constante de los contextos culturales de la zona norte de Perú, sino, al mismo tiempo, conocido defensor de los recursos naturales y culturales de Perú. Ha aportado estudios sobre paleomusicología investigando y proponiendo el origen muchik de los géneros llamados “Triste” y la “Cumanana”, que se cantan hasta hoy en día en las áreas rurales o campiñas del norte peruano.; además de ser, con su padre, los autores y pioneros escritores de la denominación “CULTURA SICÁN”, ha realizado exploraciones aportando descubrimientos de complejos arqueológicos como cerro La Calera en Batán Grande, caracterizado por amurallamientos, recintos, pasadizos, escalinatas, petroglifos, monolitos con depresiones cóncavas, etc, adscritas al Período Intermedio Tardío (ca.1300 d.C), en 1991 descubrió el formidable Templo de los Adobes Cilíndricos de Collud-Zarpán, en la zona de Pomalca, estructura del Horizonte Formativo (ca.1,500 a.C) que es parte de un complejo suntuario en donde incluso, huaqueros o excavadores clandestinos, encontraron una tumba de élite con ornamentos metálicos entre los que se cuenta una corona laminada en oro que se encuentra en el museo de Tokyo, Japón; ´´estos derroteros fueron rescatados por encargo del arql. Japonés Dr Yuji Zeki. Hizo en 1997-98 sistemáticas observaciones en Piura, en donde fue Director del Museo Arqueológico Regional; su estadía de dos años en éta región, le permitió vivir y documentar intensivamente el Meganiño ocurrido en 1998, observando y apuntando los progresivos cambios climáticos y ecológicos entre la zona piurana, el desierto de Sechura, Bayóvar y Lambayeque. Maeda continúa investigando, con experiencia que data ya de tres décadas de largo caminar por los bosques, llanuras, montañas, valles y sinnúmero de complejos arqueológicos y ecológicos en la zona norte de Perú.

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POMACH: “LUGAR DE ADORACIÓN (DEL ÍDOLO) DE PIEDRA”

 
Por: José Maeda Ascencio
Durante la administración del Bosque que estuvo jefaturada por mi padre Don José Maeda Montenegro, como funcionario de la Negociación Agrícola Batán Grande y, luego desde 1970 de la Cooperativa Agraria Pucalá Ltda #36, el área boscosa que hoy es Santuario Histórico  Nacional, era conocida simplemente como “Poma” o “Potrero Poma”.En los primeros años de los ochenta empiezo a escribirlo y a promocionarlo como “Pomac”, en entregas principalmente del diario La Industria de Chiclayo y en su prestigioso “Suplemento Dominical” y en “Lundero” y en diferentes eventos. El vocablo Pomac lo encontré inicialmente en los Títulos de la Comunidad de Indios Santa Lucía de Ferreñafe publicados en la revista “Firruñap” n°25 del año 1,966, que hacen referencia de los hitos y mojones de la antigua comunidad nativa desde el año 1782 en donde se cita la “Huaca Pomac” “ubicada al sur oeste del pueblo de Ferreñafe”; el vocablo existe aún hoy en día como apellido, que en su origen es Quechua (ejm: Guamán Poma de Ayala) y que no tiene nada que ver con nuestro original lexema  muchik; tiene parecido fonético también con términos como Pogmasa, el líder mítico Chimú que llegara hasta Túcume. En los Títulos de la Hacienda Sican que datan del año 1597,ahora en mi poder, abundan los topónimos nativos entre los que encontramos Pomachaech, el original nombre del área que hoy cubre el Santuario Histórico de Pomac, que he empezado a promocionarlo como “Pomach”, término más cercano a su original que asumimos como “Lugar de adoración (del Idolo) de Piedra” o de “la Huaca”, deduciéndolo de los vocablos muchik  Pog o Pong= “Piedra”, “cerro” y Machaech= “Adorar” o “Lugar de Adoración”

EL IDOLO DE “PIEDRA VERDE”

NAYMLAP Y EL iDOLO DE pIEDRAPomachaechLa famosa leyenda recogida por el cura Don Fernando de la Carrera Daza (1644) en el área jayancana, menciona la adoración de un Idolo Verde (de piedra) que traía Ñamlap (Ave del Agua), y ya elegido su lugar de adoración, se le dio la denominación “Pomachaceh” al santuario constituido por un conjunto de construcciones monumentales de adobe y algarrobo, principalmente que fueron diseñadas y erigidas precisamente durante su Fase Clásica o Media que data del 750-800 d.C. con antecedentes más tempranos y ajuares de tumbas de élite que evidencian más status que las que se han encontrado hasta ahora en el complejo Chotuna- Chornancap o mejor, Chotñancap (en alusión al ave y al ídolo Chot), templos que según varios investigadores fueron los primeros que se construyeron cuando Ñamlap decidió asentarse en el área lambayecana. Los monumentales templos de Pomach fueron planificados paralelamente a sus grandes y profundas tumbas que constituyeron mausoleos adjuntos como parte del conjunto templario, a diferencia de los mausoleos Moche que ubicaron sus tumbas dentro de las mismas construcciones templarias. Kosok (1965) y Trimborn (1979) deducen que el personaje pudo  haber llegado alrededor del año 1025 d.C, y construyeron los templos de Chotuna y Chotñancap; pero las construcciones de Pomach se ha demostrado, son de data más tempranas y de hecho, fueron las primeras construcciones sicanas. Además de los estudios arqueológicos que deducen los inicios de Sican desde su fase más temprana en el área de Pomach, especialmente por el análisis alfarero, definitivamente, el lugar constituye el emplazamiento inicial de la élite de la famosa leyenda y lógicamente, el lugar de sus tumbas; las docenas de éstas, de alto nivel suntuario, dicen de su importante status social, político y religioso, que constituyen la larga genealogía cuya cabeza es el legendario Ñamlap, posiblemente sepultado en el santuario junto a su Idolo Verde. A luz de los estudios arqueológicos, deduzco que Ñamlap pudo haber sido sepultado alrededor del año 750 o 800 d.C, en pleno nivel de importancia de liderazgo y de promotor de masiva peregrinación de culto al área boscosa batangrandina. Si sus descendientes gobernaron en un período promedio de 15 años cada uno, digamos, desde los 15 a los 30 años de edad, conforme al análisis de antropología física que se han hecho, podríamos deducir que serían un total de aproximadamente 30 Señores o Fillcas (en muchik) que fueron sepultados con la rica parafernalia ritual que fue característica de la tradición funeraria que en 1982, bauticé como “Sicán”, primigenio nombre que comprendía al área de Pomach. Con seguridad, han sido profanadas docenas de tumbas-mucho más de treinta- desde la década de los años 30 que han llenado los anaqueles de los Museos de Mujica Gallo, de Hamburgo, colecciones privadas, además de ingente cantidad de objetos metálicos fundidos durante la década de los años sesenta por los hermanos Aurich Bonilla y otros. Estas tumbas pertenecen a personajes adscritos, colateralmente, con seguridad, a la línea genealógica directa de Ñamlap. Con las lluvias del año 1983, que fueron intensas en el área de Batán Grande, pude observar el asentamiento (o hundimiento) de cuadrángulos en el área específica ubicada entre las huacas Las Ventanas y El Loro, que según Izumi Shimada constituyó la Plaza Sican. Estos asentamientos, que indicaban tumbas hundidas, delimitados por hojuelas resecas y resquebrajadas de arena arcillosa, se los mostramos con mi padre, al Dr Shimada quien, posteriormente los estacó. Estos hundimientos han sido excavados después, y son las tumbas de élite que periódicamente ha ido “descubriendo” el arqueólogo japonés haciendo vana publicidad en videos (ver en You Tube con su nombre) que han sido detectados con radares electrónicos manipulados por un experto japonés…todo esto es falso: las tumbas o evidencias de ellas, fueron descubiertas por nosotros y con la pluma de don Carlos Manuel Vereau fueron publicadas en la página “Aire Libre” del diario El Comercio en el año 1991 en dos sendos reportajes a página llena; en uno de ellos, incluso, se publica una fotografía tomada al suscrito por Vereau  desde la huaca Las Ventanas, en donde se observa que señalo, desde arriba, con el brazo derecho extendido hacia la Plaza Ceremonial y al fondo la Huaca El Loro, y con el subtítulo: “en ese lugar-la Plaza Sican- se encontrarán varias tumbas y mucho más ricas que las del Señor de Sipán”; no era una aventura mi declaración, me basaba en las claras evidencias de las tumbas hundidas por efectos de la humedad que ocasionó el asentamiento del suelo areno-arcilloso de la Plaza Ceremonial, que fue cubierta con lajas de roca granodiorítica, posiblemente acarreada desde el cercano cerro Zapamé. Las excavaciones han sido y son sistemáticas, pero el hallazgo de las tumbas, ha sido un tanto fortuita-para ser modestos- y de observación meticulosa y deducción lógica. El Lugar, quizás constituya el Mausoleo Central de la élite descendiente de Ñamlap, que dejaría de ser un personaje mítico, porque, se demostraría que realmente existió y lideró un movimiento renovador cuyo principal cambio fue el de adorar al Sol dejando la tradición de la adoración Lunar habida desde el siglo I hasta la llamada Fase V Mochica, la nueva tradición secular y doctrinaria fue amalgamada por el líder Ñamlap, que encontró en el área lambayecana a misioneros Wari y tecnólogos Cajamarca y personajes que vinieron desde Pachacámac, la tecnología orfebre, alfarera y de ingeniería constructiva Moche estaba aún en vigencia, luego de que un Gran Niño devastara su último centro administrativo emplazado en el área de Pampa Grande con su gran templo de adobe estudiado incialmente en 1975 por Kent Day, trayendo abajo los principales canales intervalles como El Raca Rumi, El Taymi y el Canal de Collique, como también el Antiguo Canal de Jayanaca. Ya Jurgen Golte nos dice que, después de un Mega Niño: “de la noche pasaron a ver el día, dejando de adorar a la luna” para pasar a adorar al Sol, conforme he propuesto en varios artículos.En síntesis, Pomach, el antiguo Pomachaech, es el gran oráculo y centro templario que se erigió bajo la iniciativa y tutela del ya no tan legendario Ñamlap.

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EL CARBUNCLO: EL FUEGO MÍTICO DE LAS TUMBAS PREHISPÁNICAS

 

Huaqueros en acción furtiva e ilegal
Por: José Maeda Ascencio

En Batán Grande, solía escuchar testimonios que se refieren a una enigmática luz intensa y fosforescente que hace su aparición en noches sosegadas y llenas del misterio místico que envuelve a la tierra del natural Cicani o Sican que vivió allá por el año 1536 y que le dio su nombre al área en la que le tocó cobrar tributo. Empecé a indagar entre los huaqueros y residentes en las campiñas; algunos de ellos habían visto  la luz a la que llaman “Carbunclo”, fenómeno que sido mitificado y que realmente tiene explicación  científica. Mis informantes coinciden en afirmar que se trata de una “bola luminosa” parecida al faro de un automóvil, que aparece repentinamente de noches, elevándose y danzando caprichosamente, desapareciendo tal como apareció; éste fenómeno es repetitivo en muchos lugares del planeta, pero es casi nulo el trabajo o investigación al respecto. Hay una referencia en un viejo ejemplar que tengo en mi archivo, denominado “Monografía de Cascas”(1974) de José Camacho D., en donde nos presenta un relato del “Carbunclo” ( no lo llama con éste nombre) que fue visto por un labrador en las serranías de Cascas, en donde creen que se trata de “un animal, mitad perro y mitad zorro, de negra pelambre y ojos fosforescentes”. Otros creen que es una “bola luminosa”, que si se logra tocar, inmediatamente se convierte en oro; de aquí, creo que nace el mito de la Bola de Oro, tan difundida entre Batán Grande y Chongoyape, dos pueblos separados geográficamente teniendo como hito al gran Chaparrí. Los huaqueros nos dicen que donde sale la luz, ahí hay tumba prehispánica o de “los gentiles” o “tapados” como ellos las llaman, y entonces empecé a investigar en campo, bibliográficamente paralelamente a los cursos unversitarios.
EL CARBUNCLO Y EL ENTIERRO
Los primeros indicios nos hicieron creer que el fenómeno luminoso estaba asociado a las tumbas prehispánicas y de hecho, a la materia que en ella se encuentra; aparece también en los Médanos del Gavilán, el de “Los Paredones” en otros, ubicados en la parte sur del gran Bosque de Pomach (así lo escribo), en donde huaqueros furtivos encontraron ricas tumbas prehispánicas. Precisamente, el médano debe su nombre a un Gavilán de oro extraído en el arenal conforme nos relata don Walberto Benites, viejo rodeador batangrandino. Otros lo han visto en los Médanos de La Pluma, De Chero, De los Benites, Cruz de Marro, en las huacas y alrededor del famoso algarrobo “El Milenario”, viejo ejemplar descubierto por mi padre y publicado en primicia inicialmente por el autor. El famoso descubridor del “Hombre de Lauricocha” en las cuevas ayacuchanas, Ing Augusto Cardich, a quien acompañé en su trabajo sobre el Algodóin Nativo algunos días, me conversó sobre el fenómeno que aparece también en las Pampas Argentinas donde la conocen como la “Luz Mala” y los pamperos le atribuyen poderes maléficos, pero, mejor expliquemos lo real. Todo entierro humano, contiene, lógicamente, huesos, ya sean prehispánicos o modernos, que la luz aparece también en los cementerios modernos; en los precolombinos los restos óseos se confunden con el oro, plata, bronce arsenical, cinabrio, arena, etc. Partiendo de aquí, tenemos que los huesos están constituidos por tejidos de origen conjuntivo y tejido óseo, en la composición del tejido óseo se distingue una matriz orgánica o proteica llamada osteína u oseína. Y una materia inorgánica que son sustancia cristaloides.: fosfato tricálcico, carbonato cálcico y sustancias no cristaloides como el Citrato de Sodio, potasio y fósforo, además de agua y enzimas. Aproximadamente, las dos terceras partes del hueso están constituidas por dichas sales y tenemos además, que un esqueleto completo lo constituyen un total de 208 piezas o huesos que contienen un considerable porcentaje de fósforo, componente importante en los huesos, éste es un elemento no metálico y tiene la propiedad de ser demasiado reactivo y expuesto al aire  en estado seco, vaya: Eureka!…¡se inflama!. Muchos de los yacimientos de fosfato- componente derivado del fósforo- se han producido como consecuencia de la  muerte y descomposición de animales marinos de eras pasadas; así mismo, las deyecciones de las aves marinas dan origen a la formación del guano que contiene una elevada proporción de fosfato cálcico, que se deriva de los esqueletos fosforados de los peces. De éstas sustancias, que también se forman similarmente en un entierro humano, se desprende un compuesto inorgánico formado por fósforo e hidrógeno que considero clave para nuestro propósito de explicar el fenómeno luminoso, y este se llama FOSFAMINA (PH3), que no es otra cosa que un Hidrógeno fosforado gaseoso, cuyo olor es desagradable ( como una ventosidad) y volátil. La Fosfamina es un compuesto que espontáneamente se inflama en el aire combinado con Difosfamina (P2H4)y tanto su toxicidad como su olor aliáceo son poderosos  y persistentes; cuando éste compuesto entra en contacto con el oxígeno del aire y a determinadas condiciones atmosféricas, se inflama, dando como resultado una bola de fuego que emite luz y calor, se trata, entonces del llamado Fuego Fatuo, una llama movediza que aparece a ras del suelo  en lugares donde hay materia en descomposición. Ya en 1669 el científico Brandt preparó por primera vez en Hamburgo, muestras de fósforo, sometiendo a destilación una muestra desecada de arena y orina. La orina contiene fosfato de sodio y amonio y materia orgánica que se descompone con facilidad dando carbono. Actualmente en el laboratorio se obtiene fósforo mezclando arena, carbón y fosfatos que son los ingredientes que se presentan precisamente en los entierros o tumbas antiguas también, originando la luz que fascinó a los químicos europeos en el siglo XVII y que me cautivó cuando joven, en los ochenta, aprobaba los cursos de  Química Orgánica e Inorgánica y Geología Aplicada en la Universidad “Pedro Ruiz Gallo”. (Basado en al artículo que publiqué en el Diario La Industria de Chiclayo, e1984)

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DON JUAN AURICH PASTOR EN LA NOVELA “EL DAÑO” DE CARLOS CAMINO CALDERÓN.

Carlos Camino Calderón, conocedor profundio del folklore andino, extraordinario novelista

Por: José Maeda Ascencio.

J. Carlos Camino Calderón nació en Lima en 1884  y fallece en Trujillo en1956); es un escritor tradicionalista del modernismo peruano.

Fue secretario del Ministerio de Fomento en 1912 así como canciller del Consulado del Perú en Guayaquil.Obtuvo el Premio Nacional Ricardo Palma en 1949.

SU OBRA:

  • Ildefonso, relato histórico (1924)
  • La cruz de Santiago, novela histórica (1925)
  • Anecdotario de los libertadores (1940)
  • El daño, novela (1942)
  • La ilusión de Oriente, novela (1943)
  • Tradiciones de Trujillo, primera serie (1943)
  • Tradiciones de Trujillo, segunda serie (1944)
  • Tradiciones de Piura (1944)
  • Diccionario Folklórico del Perú (1945)
  • Mi molino (1947)
  • Cuentos de la costa (1954)
  • Los días de Huamachuco, recuerdos del Libertador (1956)

“El daño” es la más reconocida y recordada de sus obras. “Mi Molino” narra estampas sobre la vida en los barrios limeños de finales del siglo XIX. Por su parte, en “La Familia Pichilin” recrea la vida de una familia humilde , cuya cabeza es Rafael Mata, ‘Pichilin’.

“EL DAÑO”: HISTORIA Y FOLKLORE EN LA GENIALIDAD DE SU AUTOR

Carlos Camino Calderón fue hombre culto y de mundo;  conoció la gran hacienda Batán Grande, “El Edén del Algarrobo” como le llamaba mi padre. según se desprende de la descripción de topónimos , datos históricos y apellidos en la novela; en el prólogo (1942) de la novela “El Daño” de editorial PEISA (1973), Luis Alaiza Paz Soldán, amigo de infancia del novelista, lo pinta de cuerpo entero: ”Bohemio y lleno de talento”, publica su primera obra “La Cruz  de Santiago” en 1925, de la que se entregaron solo sesenta ejemplares. El personaje central, protagonista, de “El Daño” es Don José Miguel Navarrete, en el que encuentro representado precisamente, al hacendado Don Juan José Aurich Pastor, personaje escondido en la trama que se desenvuelve en el movido Oncenio del Presidente Augusto Bernardino Leguía Salcedo y Táforo, de quien sostengo que nació  en la hacienda Mayascón, de propiedad de la familia materna del Presidente lambayecano. Los nombres de la familia Aurich, a veces son coincidentes en la obra, como por ejemplo, Guillermo, hijo de Naverrete y, al mismo tiempo, nombre de pila de uno de los mayores hijos de Don Juan Aurich al que describe como  “joven de 22 años, que desde la infancia ha vivido en Lima y ha cursado instrucción media, pasando por o tres facultades, que abandonó en breve”. La esposa de Don Juan Aurich, Doña Juana Bonilla Villalobos,fue de origen andino, del pintoresco pueblo de Cachén que llegaba los sábados de quincena a la hacienda y aquí, Don Juan se enamoró de ella; en la novela aparece la mujer de Navarrete, Sebastiana, también de origen andino, a la que tilda de su gran proclividad por los ritos de brujería o chamanismo andino, recurriendo a Lorenzo Ipanaqué, “el terrible malero de Batán Grande”, para dañar a los Navarrete, debido a su desmedida ambición; por supuesto, éste argumento es ficticio. El apellido Ipanaqué persiste aún hoy en Batán Grande; de parte de Navarrete, finalmente, recurren también a un brujo de Salas quien diagnostica, que la terrible enfermedad de Don José Miguel, es producto de brujería. La interesante novela, incluye pasajes históricos, reales, como la ocurrencia de las lluvias del año 1791 que casi arrasó a la ciudad de Lambayeque y las de 1828 que se llevó varias Tenerías, las famosas Tinas de fabricar jabón con cebo de cabra y lejía en grandes peroles de corazón de algarrobo, de forma hexagonal con fondo de cobre, en el que cocinaron no solo cebo de cabra, sino también  a esclavos negros que convivieron con hacendadas blancas, como se advierte en obras como “Mandingo” que fue llevada al cine norteamericano y “Matalaché” del patapeño Enrique López Albújar, que parece recrear en su novela un real hecho sucedido en una de las tenerías de Illimo.Hay una relación real en los hechos que describe Camino. Don Juan Aurich Cornella no pudo comprar Batán Grande, fue solo su arrendatario, lo mismo que Agustín Navarrete, padre de José Miguel, quien deviene en bancarrota, en la novela, cuando sube al poder el Mariscal San Román, esto es, en Octubre de 1862 según fuente histórica.

LOS DELGADO EN LA OBRA

Los Delgado, clan familiar que viene de Cuenca, Ecuador, con Don José Andrés Delgado Gardeazábal y Tovar, que funda en  Lambayeque poderosa familia, se hace de Batán Grande al casarse con Doña Clara Fernández de la Cotera, hija del hacendado Crnl Pedro Fernandez de la Cotera y de la hacienda La Viña de Sancarranco, su verdadero nombre, de Cayaltí y Ucupe. Con su apellido real, Delgado, en la novela son los protectores de Don Agustín Navarrete, quien se dedica a cultivar tabaco que debía enviarse a Chile, con cuyo gobierno “los Delgado habían firmado contrato”. Ya  en 1921, Carlos Bachmann en  su “Monografía de Lambayeque” anota que Batán Grande exportaba Un millón de guaños de tabaco, de una Libra cada uno, por año, a Valparaíso, con tabaco puro atados con fibra de tronco del plátano traído de Ecuador, tierra de los Delgado; el tabaco era llevado a altamar, hasta los barcos, en las tradicionales balsas muchik con palos “unidos por corbatones, a los que se daban trincas a amarras de pasaya” y velas de algodón nativo. Aún con buen negocio y ganancias, Don José Miguel, no logró ahorrar y el contrato con Chile terminó en 1864; aparece entonces, Navarrete ya iniciado en los quehaceres políticos, como también lo hizo Don Juan Aurich, que llegó a ser Diputado Nacional, después del Oncenio de Leguía, que devino luego del   los episodios del levantamiento del Coronel Mariano Ignacio Prado en Arequipa que encabezó la Restauración ante la vergonzosa firma del tratado de Vivanco y-Pareja  en 1865 que trataba de evitar una guerra con España mientras que en Lambayeque se levantaba el Coronel José Balta Montero que llegaría a ser Presidente  de Perú en 1868, un año después que se instaurara la dictadura del Coronel  Prado; Balta se  levanta insurgentemente de nuevo en Lambayeque, contra las tropas del Coronel Mariano Pío Cornejo, cuyos hechos los describe con mucho acierto y lucidez el historiador Jorge Zevallos Quiñonez en su “Historia de Chiclayo: Siglos XVI, XVII, XVIII Y XIX”, obra entregada a Chiclayo por el alcalde Arturo Castillo Chirinos.Los chiclayanos se acantonaron en el antiguo  edificio del monasterio de los franciscanos en donde funcionara el Colegio San José y en el Molino del Sr Solf, ciudadano alemán acantonado en Chiclayo, mientras en Arequipa,  lo hacía con Canseco. Aurich fue hacendado y político en los años treinta, pues, logra comprar Batán Grande en París, en 1932 a la Sra Daría Balta, Viuda de Don Víctor Montero Elguera. Carlos Camino, anota que José Miguel Navarrete empieza a sembrar arroz y algodón en Batán Grande; por entonces, los jayancanos y motupanos, indignados por el robo de agua que le hacían los hacendados de La Viña y Batán Grande, arremetían quemando cercos y aún están ahí, en la “Huerta de los Mangos”,  los viejísimos mameyes con las huellas del incendio al que fueron sometidos por los campesinos rebeldes, hecho que también describe Bachmann en su monografía; los rebeldes apoyaban también el levantamiento de Balta y llegaron a quemar el molino de pilar arroz de Batán Grande y “prendieron fuego al galpón de los chinos, a los algodonales y a muchos árboles entre los que perecieron un cocotero y tres mameyes…”.La novela es justa en señalar que José Miguel (Juan Aurich) convirtió muchos montes en donde solo crecían faiques y algarrobos, en verdes campos agrícolas. La gran hacienda Batán Grande llegó a tener 84,200 hectáreas, llegando hasta la sierra, linderos con Sangana y Moyán y por el Oeste, hasta la Panamericana con los fundos San Nicolás y La Tina. Y que coincidencias. En “El Daño” está el jardinero japonés Kimura; precisamente, mi abuelo Don Einosuke (Enrique)Maeda fue el que hiciera la famosa “Huerta de Doña Juana” y su mismo huerto de El Zanjón, de donde salieron las gigantes piñas muy dulces de 35 libras de peso en promedio cada una que llegaron hasta un famoso concurso en Lima, bajando una hermosa piña en helicóptero conforme me narra Don Guillermo Aurich Bonilla, las mismas que Don Moisés Díaz Relaiza, capataz de la hacienda, entregara en grandes cajones de palo blanco al Presidente Leguía cuando desembarcó alguna vez en el muelle de Puerto Eten. Camino hace referencias a los titulares que de J.M.Naverrete sacaban en  “La Crónica” y en la revista “Variedades”de la cual guardo algunos ejemplares originales con su peculiar personaje “Chitigotas” y algunas invitaciones a palacio que  hiciera al hacendado el Presidente nacido en Mayascón entre el verdor de la huerta de cacao y sus infaltables “pacasos”, el viejo palomar de la Casa Hacienda y el rugir del cristalino río Lamcarlech, cuyo antiguo nombre he  encontrado en los Títulos de la Hacienda Batán Grande del año 1597, de las visitas al Club Nacional y al Club de la Unión, y que “se lo disputaban  Pardistas y Leguiistas”. El Dr Helguera, médico de Navarrete, otro de los personajes de la novela, se relaciona con el apellido materno de Don Víctor Montero Elguera o Helguera, padre de los Montero Balta y de Don Víctor Montero Kosuth, sepultados en la hermosa Casa Hacienda de La Viña, de la gran ganadería de toros bravos, donde llegaron famosos toreros como el gran Manolete y Armillita, que gestionara ganado para Batán Grande, sin éxito, cuando era administrador de la gran hacienda Don José Aurich Bonilla, quien me narró estos pasajes cuando se hospedaba en el Hotel Bolívar. Los alcances sobre la baja del negocio del azúcar también se  reportan en “El Daño”, baja causada porque los chilenos empezaron a comprar azúcar a Cuba y Argentina y Pimentel se encontraba casi paralizado a pesar de los esfuerzos de la familia De la Piedra, dueños del muelle que atinaron a vender muy barato el jabón, harina, cemento y cerveza perjudicando a los comerciantes de Chiclayo. A pesar de ello, en Chiclayo se hacían “muchos bailes y muchos paseos”, denotando la alegría y lo jaranero del cholo chiclayano, conforme lo describió el alemán Hans Horkheimer asegurando que no había podido dormir toda la noche, porque jaranas de rompe y raja habían por todos lados de Chiclayo; el gringo Carlos Sutton, el diseñador del Proyecto Olmos, “era adulado por todas partes” anora Carlos Camino. Ferreñafe es evocado por el novelista diciendo que es “pueblo de real estirpe, con su canal Taymi (evocación del  apellido muchik Taymexu)y sus campiñas, sus lindas mujeres y sus guapos que todo lo arreglan a balazos”. Pinta la época de la preponderancia agrícola del arroz y los esfuerzos de los agricultores por instalar un molino que quiebre la hegemonía de Don Virgilio D´allorso y la de los De la Piedra; era la época en que los potentados usaban la verde cristalería de  Baccarat , porcelana de Sevres decorada por Niquet, los sillones de Viena hechos con madera y mimbre y de las saritas de paja fina. Palabras “del monte” como el brujo “rodeador” de Batán Grande atestiguan el profundo conocimiento de las campiñas del autor que no olvida mencionar al colosal cerro Chaparrí “tragador de hombres y de animales” ni a los arrieros de Huambos y Llama que traían ganado a la costa, ni al famoso cerro Yanaguanga de Hualgayoc. Los microclimas de los cuales he hecho referencia en mi artículo sobre  el Cerro Colán de Mochumi Viejo en www.josemaeda.wordpress.com , o el que describe Bruning del cerro Siete Techos, están la sabrosa novela cuyo autor anota la presencia de guaete, cebada y escorzonera, productos serranos, en la cima de Chaparrí y de arroz, zapote y algarrobos en la cima del Yanaguanga, como “intercambio de productos”. Con lujo de detalles, como escencia de la obra, Camino se explaya en rito mismo de la “mesa” de brujería, que es realmente milenaria en el mundo prehispánico y la cultura andina, constituyéndose en el mejor trabajo en prosa que se adentra en la ceremonia  chamanesca  costeño andina de Perú, con sus pócimas, sus yerbas, sus sorbedores o alzadores y sus rastreros a rastreadores,sin dejar de mencionar a Salas, aquel distrito empotrado  desde la cordillera de Cachén hasta los linderos de La Viña. En la historia real, Don Juan Aurich Pastor falleció en Lima, con sus médicos de cabecera Valentín y Olaechea acompañado de sus hijos y nietos, después de penosa enfermedad que nada tuvo que ver con actos de brujería.Camino, sin lugar a dudas, inspira escribir grandes episodios históricos que parecen salir de la imaginación o de una novela, cuyo protagonista es el personaje Don Juan José Aurich Pastor.

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PIURA: LAS CATASTRÓFICAS LLUVIAS DE 1998 Y CAMBIO CLIMÁTICO

Río Piura en 1998.

Laguna La Niña cubriendo la Panamericana Norte, vía Bayóvar.

Por: José Maeda A.

En 1997 emigré a Piura para trabajar en SEDAPIURA que poco tiempo después se convertiría en EPS GRAU S.A, la empresa de Servicio de Saneamiento y Agua Potable de la región piurana; fui con el apoyo de mi compadre Dr Jorge Díaz Campos, entonces Presidente de la Corte Superior de Justicia de Piura; a poco tiempo, el Alcalde de Piura, el extinto Sr José Aguilar Santisteban (“El Loro”) me dio la oportunidad de dirigir el Museo Municipal Regional Arqueológico “Manuel J. Ramírez Adrianzen”, nombre del sacerdote que logró tan magnífica colección, formada con más de 3,000 piezas alfareras Vicús- vicús y Vicús-moche, y otros objetos, colección que incluye, los lienzos al óleo del cotizado pintor piurano Ignacio Merino, que los encontré sin catalogación ni inventario; ahí dejé el montaje del Guión Museográfico, de cuyo expediente soy autor, con el apoyo de mi asistente Sr Juan Zurita Córdova, con todas sus vitrinas que se confeccionaron con un monto de Cien Mil Soles financiado por el municipio piurano en el gran museo de siete pisos, diseñado para su funcionamiento como tal, adornado en su ingreso por las monumentales esculturas metálicas del famoso escultor Víctor Delfín.

EL MEGA NIÑO Y CAMBIO CLIMÁTICO

Semanalmente transitaba por la panamericana vía Bayóvar, que paulatinamente, a ambos lados, las lluvias fueron formando grandes depósitos de agua, que se conocen como la “Laguna La Niña” ,el “Lago Ramón” y la laguna “Ñapique” en donde furtivos pescadores extraían bastante calamar “de río”. Las lluvias destruyeron varios tramos de la pista asfáltica que obligaron después a colocar puentes Bayli, mientras se utilizaba la antigua vía Olmos y La Capilla. Varias veces tuve que bajar del bus y caminar varios kilómetros a pleno sol hasta hacer los transbordos y otras veces, cruzar de noche el río La Leche a la altura de Mórrope. En Piura se dio el Fenómeno del Niño con categoría de “Gran Niño”; observé sistemáticamente el proceso de cambio climático que se inició el 6 de Enero de 1998; diariamente tomé apuntes de los hechos que me fueron impresionaron a medida que el evento natural se desarrollaba; las lluvias continuaron el 7 del mismo mes, lluvia que duró hasta las 5 a. m; luego el 11, 12 y 13 empezaron a eso de las 8 p,m y continuaban seguido hasta las 2 ó 4 de la madrugada; por primera vez, observé destellantes y temerarios rayos y estruendosos truenos. En Batán Grande (Ferreñafe), viví intensas lluvias como las de 1970-71 y 1983 (entre Diciembre y Juio), que se dieron con similar intensidad en Motupe y Olmos, pero jamás vi los largos rayos, como látigos, y la ferocidad con que rompen el cielo de las noches piuranas; desde el 18 hasta el 22, las lluvias solían empezar a eso de las 4:30 p.m y se intensificaban al promediar las 8 p.m con vientos huracanados; se calcula que han caído unas 300 lluvias de éste tipo desde hace aproximadamente 4,000 años (James Vreeland: Agricultura Tradicional en el Desierto de Lambayeque durante un año aluviónico:1985); yo vivía en el jirón Cuzco y desde ahí observaba como las calles y avenidas, se convertían en acequias en cuestión de minutos; los techos de calamina hacían tal ruido que hacían comparsa con la intensidad de las caídas de agua. Las tormentas eléctricas eran ya frecuentes; el 22 fue la lluvia más fuerte hasta ese entonces; se cayeron árboles de algarrobos en la ciudad, y observé que los algarrobos piuranos, aún cuando son clasificados dentro del verdor xerofítico como género Prosopis pallida pallida (clasificación de Korikowski), leguminosa, como el lambayecano, se caían más rápido que éstos; su fuste más alto se desgajaba dejando ver su estructura leñosa de color más claro, casi crema, que lo diferencia con el algarrobo batangrandino que tiene fuste más corto, pero más robusto y su estructura leñosa algo rojiza, obviamente es más resistente a la humedad, así como follaje más decumbente; Propongo que ambos algarrobos son de diferente familia o variedad, dentro de los Prosopís pallida sin espinas; en Batán Grande los algarrobos se secaron porque fueron asfixiados por el jabonillo (Luffa operculata)y la aparición de un insecto, un hemíptero que los rodeadores llaman “Chinche de monte” y millones de langostas que hacen recordar las narraciones del escribano Alcócer y Valdiviezo respecto a las catastróficas lluvias del año 1578 que arrasaron cultivos en Ferreñafe, transcritas por el historiador Lorenzo Huertas Vallejos que hace mención de una invasión de ratas de monte y la plaga de grillos que recuerdo, invadían nuestras viviendas batangrandinas que mi padre José Maeda Montenegro calculó en tres kilos diarios; todas las dispositivas que tomé en 1983 del fenómeno las perdí en Lima en un taxi.En 1983 la carretera Batán Grande-Pátapo se llenó se sapos que se colocaban por cientos en la pista asfáltica; similares cambios se darían en Piura conforme se daban las catastróficas lluvias; el 22 de Enero de 1998 la lluvia continuó por dieciséis días. El 9 de Febrero el río Piura alcanzó su máximo caudal y amenazó con desbordarse; me atreví a entrar hasta unos 15 metros del Puente Viejo de madera, cuya loza era bañada por las turbulentas aguas del Piura; el tradicional puente se mecía y un turista intrépido captó la escena con su cámara. En Trujillo su río se desbordaba llegando hasta su colonial Plaza de Armas. El 18, la lluvia se vuelve intensa y un rayo mató a un obrero en el Asentamiento Humano Los Médanos en Castilla; Sedapiura me encomendó desviar la quebrada de cerro El Boquerón en Paita; así, en plenas lluvias acepté la misión y con picos, palanas y vestidos con botas de jebe y capuchas impermeables logramos con varios obreros, que las aguas y el espeso lodo se deriven directamente a la bahía de Paita; el puerto de la característica luna llena, era un completo lodazal y el fango dificultaba caminar por sus calles; el 22 de Febrero el río Piura llegó a los 3,400 m3/seg a eso de las 11 de la noche. El jueves 12 de Marzo, después de haber soportado tantos Mega Niños, los piuranos lloraron la caída de su tradicional e histórico “Puente Viejo”, que sucumbió, ante el voraz río, recuerdo, a las 5 y media de la tarde; mi noble y culta amiga, la poetisa y artista Elvira Castro Vda de Quiroz, símbolo de la cultura piurana, a quien solía escucharla cantar tocando el piano de cola del Museo, le hizo un hermoso poema; a Elvira la vi llorar; en la madrugada de aquel día, el río se llevó un auto “tico” y una camioneta con un ingeniero al volante y su esposa, salvándose la mujer, que la providencia y las aguas lo botaron a la orilla. El Piura alcanzó entonces los 4,424 m3/seg, es decir, casi cinco millones de litros cada segundo; vi de cerca con audacia y temor, los grandes tumbos de su enfurecidas aguas. El 16 de Marzo viene a Chiclayo, pues al día siguiente celebraba mi cumpleaños; acá me enteré que en la víspera se cayó el Puente de concreto “Bolognesi” con vehículos y personas que transitaban por la estructura en esos momentos., el río Piura llevaba 2,000 m3/seg. Al caerse los dos puentes, para ir a trabajar a Castilla, transitábamos por el Puente Grau en La Legua, regresando por Chiclayito y después, por turnos de cada veinte personas, regresábamos a la ciudad de Piura a eso de las 8 p.m por el “Puente Cáceres”; el lunes 23 de Marzo se cayó el “Puente Simón Rodríguez” de El Arenal, hasta donde solía ir a inspeccionar su pozo tubular; el paisaje por la vía Olmos se volvió totalmente verde; los cerros se llenaron de hermosos arbustos y la vegetación se combinaba con las lluvias; recuerdo que una tarde fría con el cielo oscuro, la mitad de los pasajeros optamos por bajar y continuar viaje a Chiclayo; dura travesía a pié por el cerro subiendo el gran cerro ”Ñaupe”, pasando por debajo de los torrentes de agua helada que caían de las quebradas; en la bajada, la carretera estaba completamente mojada y seguimos hasta caer la noche; me saqué el polo para caminar y evitar una pulmonía; dormimos en costales en una chocita que nos cobijó y a las 5 a.m emprendimos camino hasta el llamado “Bao de la Muerte”, nombre bien puesto; por ahí crucé encima de una cámara de llanta y palos con cuatro individuos que nadaban jalándola; recuerdo a un amigo peruano residente en Colombia, relojero, que había perdido su dinero; sus billetes se habían mojado y ante su desesperación, lo ayudé a cruzar la temida quebrada y después de varios trasbordos y caminatas, llegamos a Chiclayo. Pasadas las lluvias, regresando a Piura, vi como una cuadrilla de obreros con sus palanas, desenterraban en la quebrada ya seca, un camión que las aguas y la arena se habían tragado con todo su cargamento de zandías; parecía que estaban “huaqueando” al camión; la pista parecía una alfombra amarilla: los camioneros descargaban sus grandes limones para poder cruzar la quebrada. El primer día de Abril se declaró día no laborable por la crecida del río Piura; el domingo 12 el río piurano llega a los 3,516 m3/seg cerrándose el tránsito vehicular por los puentes que quedaban. Aparecieron grandes zancudos que los piuranos llaman “Turulas” y un insecto llamado “El látigo” cuya picadura deja una marcada cicatriz que no desaparece. Por fin, el 4 de Mayo cayó la última lluvia desde las 5 p.m hasta las 7 p.m. La Urb. Ignacio Merino, en donde residía, al lado del Cementerio Metropolitano, quedó totalmente inundado…Piura estaba hecha toda un desastre.

OBSERVACIÓN EN PLENAS LLUVIAS

Mi recordado gran amigo José Albán Juárez, Jefe de Archivo de EPS GRAU S.A me apoyó con su vieja mototaxi en la que salíamos una vez que empezaban los “aguaceros”; ése era el punto dije, observar y vivir las lluvias en su real intensidad, no se volvería a repetir ni volvería a vivir un fenómeno similar en lustros o décadas quizás; el evento que ha sido la causa de la desaparición de varias culturas, desde el Período Formativo, hace unos 3,500 o 4,000 años; así se rompieron sus canales de regadío, se inundaron sus pueblos y se destruyeron sus monumentales complejos templarios; hemos recorrido con José Albán muchas veces empujando la mototaxi por las calles y avenidas convertidas en verdaderas acequias; en Castilla lo hicimos de noche, entre rayos, truenos y relámpagos, la mejor manera de observar la intensidad de las lluvias y vivirlas plenamente; mi amigo exclamó cierta noche:” ¡éste Maeda está loco de remate!”

RECORRIENDO PIURA PALMO A PALMO

El Ing Correa Saldaña, entonces Gerente de Ingeniería y Sistema Operacional de la empresa, me encargó la tarea de Evaluación de los daños de la Infraestructura de Saneamiento y Agua Potable en la Región Piura, con un chofer y un topógrafo emprendí lo encomendado; magnífica oportunidad que me permitió recorrer casi todos los pueblos piuranos para conocer también su gente y sus costumbres. Recorrí Rinconada Llícuar, Tajamar, Bazán y Chusís en la Provincia de Sechura, parta baja; en Chusís se desarrollaban excavaciones arqueológicas y la Arql Rosa Palacios Ramírez encontró un esqueleto de un hombre que medía casi 1.80 mts de estatura. Llegué a Parachique, que había sido destruido trasladándose sus pobladores hasta el actual sitio de “Nuevo Parachique”. Unos 10 kms al Este visité el caserío Cerritos que cruzaban el río Piura para bastecerse de agua. Seguí evaluando Becará, Letirá (Distrito de Vice) a 15 kms de Sechura, con su tanque elevado de 350 m3 y las lagunas de oxidación a 3 kms del pueblo sechurano. La gente, aún con todo el desastre no perdía su amabilidad y siempre nos recibían con chicha de jora y nos invitaban a comer de su pobreza. En Bellavista, con 3,700 habitantes, fui recibido por su alcalde Ricardo Bancayán Antón, pasando luego a San Clemente, Vice, Bernal (con 3,680 habtes), Soledad, encontré deteriorados 100 mts de tubería de desague, su caseta de bombeo con su tubo de 8”. En San Clemente se dañó su C.E “Federico Villarreal”. El dren Sechura se rompió a 1.5 kms al Este de Letirá. Bernal se abastecía con su pozo de 150 mts de profundidad con 27 lts/seg y un tanque elevado de 300 m3; seguí recorriendo sus caseríos Chancay, Coronado, Chupito, Santo Domingo y Onza de Oro hasta “Cristo Nos Valga”, que lo encontré totalmente aislado. Evalué el pozo San Blass de Chotuque de 40 lts/seg y continué por San Cristo, Cerritos y Ñapique; muchos de los topónimos son Tallanes y en ésta parte, de la desaparecida lengua Sec o Lengua de Sechura, variantes locales del Muchik. En San Cristo me adentré a sus caseríos Santa Filomena, Vega del Chilco, Antiguo Pozo Oscuro y Cordillera con 12 kms de carretara afirmada, que se había deteriorado en un 50% así como su dren 1308.

UN PUEBLO MUCHIK CON HERENCIA VIVA

Todos los pueblos que visité, son la viva expresión de un pueblo Muchik que vive plenamente con la integridad de su riqueza cultural prehispánica; la ekística o su relación con su medio ambiente como apunta Richard Schaedel, es increíble; la armonía con la que viven con la naturaleza y la lucha tenaz cuando ésta hace embate contra sus pueblos; Paradójicamente, la estructura de la colonial iglesia de Sechura se mantiene incólume; ahí me recibió su alcalde don Justo Eche Morales. Cada pueblo, es similar al otro; son gente Muchik, tan llena de cultura nativa y de originalidad como lo refleja el viejo amigo don Indalecio Chiroque , histpórico personaje piurano que me hizo Socio Honorario del Club Grau; y me reconforta el saber que el pueblo Muchik está plenamente vivo y demográficamente ha crecido y se reconforta culturalmente en toda la costa norte peruana, fuera de las urbes llenas de migración multiétnica.

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EL CALLEJÓN DE CÁRCAMO EN LA QUIPAMPA

Hermoso paisaje de La Quipampa-Foto; Heinz Plengue

Por: Pepe Maeda A.

Fue en el verano de 1997,cuando con mi compadre Dr Jorge Díaz Campos, entonces magistrado en Piura, fuimos de cacería a La Quipampa; salimos de Ferreñafe pasando Batán Grande, La Trapoza y en Mayascón nos detuvimos para fotografiar el hermoso acueducto o canal subterráneo que toma agua del río La Leche y recorre pasando por en medio de la carretera para depositarla en  una poza de concreto que servía, mediante una caída, para mover un molino que generaba energía eléctrica para la otrora famosa fábrica de chocolate “Mayascong” (nombre industrial), cuyos paredones de adobe se observan todavía; sus propietarios eran los De la Piedra, que fueron dueños también  de la hacienda Pomalca. Acueducto único en la costa norte de Perú de data prehispánica, similar al canal de cajón revestido de piedra en Chavín de Huantar y los famosos acueductos de Cahuachi en  Ica; el canal de Mayascón, que la versión popular atribuye a los “culíes” chinos, es en realidad, una obra formidable de ingeniería hidráulica prehispánica ,con arco en medio  punto y bóveda de medio cañón revestido con roca caliza en su desembocadura, siendo en casi todo su recorrido un canal de caja revestido con roca, de donde aún hoy, se abastece la población de Mayascón sacando agua en latas por medio de varias aberturas o “chimeneas” que han  hecho desde la superficie, en plena carretera carretera; quizás sí, la desembocadura de bóveda sea obra de los “culíes”;  se conservan aún las grandes rocas granodioríticas en donde se secaban las pepas del cacao que se cosechaban de la hermosa huerta que conocí en mis años mozos, hermosos árboles de cacao en donde habitaban los “pacazos” o iguanas verdes y las paltas, pequeñas no más, cuyo sabor parecía de mantequilla, que caían en la ribera del río y más abajo, la gente las recogía colocando canastas en medio del cauce. La huerta ya no existe ni tampoco el “Pozo de los cuervos” que conocí. Ahí está su hermosa y abandonada Casa Hacienda en donde residió la familia Salcedo Taforo de cuyo tronco nace don Augusto Bernardino Leguía Salcedo y Taforo, que fuera Presidente de la República en dos períodos…me tinca que nació en la casona de Mayascón y no en la playa de San José como asegura el historiador Augusto Muro Sime, cuya partida nunca encontró; una matrona como la madre del Presidente, tenía que dar a luz en su casa hacienda; si esto fué así, entonces puedo decir y afirmar con orgullo que el primer y único Presidente Lambayecano es batangrandino. Mas allá, el enigmático “hueco” que es la entrada de una gruta o caverna aún sin explorar; el paisaje se torna casi tropical, verde cuando uno entra en el nuevo pueblo de “El Algarrobito” una colonia chotana y cutervina muy dinámica, con tambos o tiendas por doquier; luego el hermoso paisaje de “La U”, pasando el puente caído, que semeja la escena de un nacimiento navideño gigante, típica zona de chaupiyunga que es ya la entrada a La Quipampa, rompiendo bruscamente el cambio del paisaje costeño.

LA QUIPAMPA

En La Quipampa nos recibe José Mesones, hijo de don Pedro Mesones, muy conversador, y nieto del gran Salvador Mesones Barrenechea, a quien mi hermano Kike Maeda entrevistó y logró rescatar el pasillo “La Autopsia” que Mesones había escuchado en sus años mozo  de un colombiano llamado Justo Reyes así como la décima “El Buitre y el Gavilán” que documento en mi trabajo “Triste y Cumanana: Tradición Muchik”  (ver en Google). Luego de descansar salimos a las 3 a.m para subir el cerro “Mata Mula”, nombre que se debe a una hierba que también se conoce como “Mata Caballo”; la subida es lenta, paisaje arbustico característico del bosque sub tropical según el sistema de clasificación de Holdridge (1974), Tossi (1960) , Weberbauer (1,945) y de mi notable amigo Dr Ramón Ferreyra (1,957), el primer botánico peruano ya fallecido, que me hizo magnánimo honor de referir mi trabajo en varias de sus conferencias; se percibe el aroma del Palo Santo (Bursera graveolens), la cobertura arbórea del Hualtaco (Loxopterigium huasango), Palo Verde (Cerdidium praecox), el Charán (Caesalpina corymbosa); ya en las alturas del “Mata Mula”, el paisaje es muy húmedo y avistamos una gran depresión que tuvimos que salvar para pasar al otro lado por el que empezamos a descender; José Mesones, hábil guía nos dijo: “¡Agáchense que viene el páramo!”…en efecto, por el lado izquierdo de nosotros venía violento, rápido, una gran masa de nubes saturadas de humedad que pasó casi por encima de nuestras cabezas. El descenso fue difícil, bajamos casi sentados hasta llegar al río Moyán, en cuya ribera de agua fría y cristalina se picoteaban dos hermosas pavas aliblancas (Penélope albipenis) apostadas en un árbol de cerezo, su fruto predilecto.

EL CALLEJÓN DE CÁRCAMO

Seguimos por el borde sur del río Moyán en donde abundas los “cascafes” que yo llamo las “cachemas de río”, especialmente en las pozas; llegamos un hermoso lugar: un callejón natural caracterizado por  riscos de roca ígnea a ambos lados, adornados por “Chupayas”, especie de piñones que crecen incrustadas en la roca; el callejón de roca conocido es como “El Callejón de Cárcamo” y su escenario se ha documentado en la historia del Perú, aunque al parecer, quienes lo escribieron jamás conocieron el lugar de los hechos ; me impresionó admirar y conocer el sitio en donde el chotano José Mercedes Becerra, partidario de Andrés Avelino Cáceres, con cerca de cien hombres, luego de robar los caballos en Mayascón en 1880, emboscó a los chilenos desde las cuevas que se divisan en las alturas de éstos peñascos; todos los chilenos murieron y el nombre del lugar se debe con seguridad a algún soldado peruano, pues, encontré el apellido Cárcamo en Piura; Becerra, tiempo después, fue fusilado luego que un soplón dio el dato en donde se encontraba descansando; su retrato lo he visto en la Municipalidad de Chiclayo. Mesones nos dice que encontró  aquí restos de uniformes chilenos y algunos huesos; estar ahí, se puede uno imaginar la escena del combate, los becerristas disparando desde los peñascos y haciendo rodar grandes rocas o “pudingas” que aún permanecen en el lecho del Moyán, que aguas abajo, toma el nombre de La Leche, el antiguo “Lamcarlech” como he documentado por primera vez en otros artículos. Terminada la faena,no logramos cazar nada (me tranquilizó no encontrar ningún venado o un sajino por ahí); solo pescamos un resfrío, pero fue excelente oportunidad para conocer y documentar uno de los mas paradisíacos lugares que hay en la región lambayecana; me dicen que ahora hay ahí un hermoso hospedaje ecológico en donde espero  ir a relajarme uno estos días.

Palo Santo.Hermoso paisaje de La Quipampa. Foto: Heinz Plengue.

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DON JOSÉ MAEDA MONTENEGRO: “Entre Huacas y Bosques”"

¡Salud papá!!

Mi abuelo Einosuke (Enrique) Maeda, foto: Akemi Shimota Maeda; Chiclayo.

Por: Pepe  Maeda A.

www.terraeantyqvae.com
www.muchiks.blogspot.com
e-mail: josemaedaas@hotmail.com
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“Tienen mérito los que heredan y continúan una labor, un ideal, pero mayor lo es de quien lo crea, de quien lo inicia” (el autor).

Un esbozo histórico del Sr José Manuel Maeda Montenegro (1936-1994), mi padre.
1.- Su pionera labor proteccionista de los bosques, huacas y herencia cultural de la provincia de Ferreñafe, que le valió ser Inspector Arqueológico Ad Hon. del Instituto Nacional de Cultura por más de una década.

2.-Su iniciativa y trámite para que el Bosque de Pomach, -así lo escribo y lo documento- se declare Intangible, proyecto que se consiguió con el D.S 39-84 –ED que declaró Zona de Reserva al gran bosque en un área de 4,000 hás.

3.-Su propuesta y pedido -publicada y explicada por el autor el 3 de Junio de 1982, La Industria de Chiclayo- para que la llamada “Cultura Lambayeque” (desde 1942) sea bautizada como “Cultura Sicán”.Hoy el término muchik es mundialmente conocido, prestigiando la riqueza arqueológica ferreñafana y peruana a nivel mundial.

4.- Su trabajo para promover a nivel internacional la singular riqueza forestal y ganadera de Batán Grande que la administró con visos comprobados de honradez durante mas de cuarenta años continuos, hasta su fallecimiento en 1994; a los dos años de su deceso, Batán Grande liquidó sus miles de cabezas de ganado cabrío y vacuno. Rechazó por diferentes medios la inicial invasión de los bosques batangrandinos por parte de gente cajamarquina, por el que fue agredido físicamente en el sector “El Verde”, víctima de un golpe con palo en la cabeza que le ocasionó la pérdida de la vista derecha.

5.- Descubrió y bautizó conjuntamente con el autor al hoy famoso internacionalmente “Algarrobo Milenario de Pomac” publicado por primera vez el 30 de Junio de 1985, Suplemento Lundero de La Industria

Mi padre con el tambien fallecido rodeador el "Chino Aguilar" debajo del frondoso follajde de "El Milenario".Foto: Pepe Maeda: 1983.

 y otros medios.

6- Su defensa por las clases populares, siendo fundador del primer sindicato de trabajadores en Batán Grande- en la época de Hacienda, años cincuenta-muy bien narrada por el Sr Leonardo Cevallos Pérez en su libro “Entre dictaduras y democracias”.

7.- Su trabajo como uno de los primeros ecologistas peruanos expresado en sus poemas y escritos que datan de los años cincuenta, publicado por prestigiosos medios científicos como: Revista del CIZA, tomo 5, de la Universidad Nacional Agraria La Molina de Lima, Revista “Rumbos” de circulación internacional y varias revistas virtuales en Internet.

8.- Su obra pictórica de estilo “Ojival” de su creación aún inédita.

9.- Sus ideales y trabajo por la defensa y difusión de nuestra riqueza arqueológica, natural y cultural, es continuada por sus hijos y una nueva generación de investigadores batangrandinos, y estudiosos del Perú.

10.-Sus restos descansan en el cementerio del pueblo de Ferreñafe.

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Don José Manuel Maeda Montenegro nace en Batán Grande el 11 de Junio de 1936 en el hogar de don Einosuke (Enrique) Maeda, inmigrante japonés radicado en Batán Grande y de doña Victoria Montenegro Bustamante, natural del pueblo de Conchán, actual provincia de Chota; su padre-nacido en la isla de Kiushu el 19 de Noviembre del año 1888 y fallecido el 28 de Octubre de 1970- llegó al Puerto de Callao el 10 de Diciembre de 1908 en el Itzukuchima Maru, que trajo el séptimo grupo inmigrante del país de los Shogunes, tenía el número 711 en su ficha de pasajero; el jóven nipón llegaría después al Puerto Eten y de ahí se afincó en la hacienda Calupe para pasar luego por varios años a trabajar como caporal en la hacienda Mamape de don Víctor Boggiano Baca; finalmente emigra a Batán Grande en donde se dedicó a sembrar hortalizas y frutas en la “vega” de El Zanjón que generosamente le concedió don Juan José Aurich Pastor en donde logró cosechar las famosas piñas de 35 libras de peso; José Maeda fue el menor de nueve hermanos y su nombre de pila se debe al hecho que fue bautizado por el don José Aurich Bonilla-hijo del famoso hacendado – y su hermana, doña Rosa Aurich Bonilla; estudió en Ferreñafe y, en 1953-a los 17 años de edad- regresó a trabajar en Las Astillas (anexo de Batán Grande) como Jefe de Carbonería para la Negociación Agrícola Batán Grande bajo la administración compartida con Pucalá, de propiedad de la familia Izaga.Su filosofía conservacionista y sus condiciones de poeta y original acuarelista se desarrollaron en el ambiente batangrandino, influenciado por la majestad de sus entonces impenetrables bosques secos-que abarcaban en aquel entonces mas de cincuenta mil hectáreas- sus huacas y la situación deprimente del trabajador sujeto a la hacienda, que despertaron su inquebrantable labor gremial; sus periódicos viajes a Ferreñafe y Chiclayo, difíciles por entonces, eran motivados por la inquietud de reunirse con bohemios amigos poetas, escritores y pintores de la época, quienes compartían tambien la naciente corriente ideológica  socialista y todo lo que significaba reivindicación del campesino, que trabajaba en condiciones inhumanas; mas de un manuscrito he logrado rescatar en mi libro “Entre Huacas y Bosques”(210 págs; inédito) en el que intento rescatar su trabajo pionero de investigación ecológica, arqueológica, histórica y artística de quien creo que es uno de los pioneros escritores que previó el peligro de las consecuencias de la huaquería y la desforestación de los bosques lambayecanos; así lo demuestra en su pionero y original poema “El Carbonero”(1958), publicado por el diario “El Norte” de Trujillo en los años cincuenta y por la Universidad Nacional Agraria La Molina (Tomo nº5-CIZA) con un mensaje profundamente ecologista, raro en Lambayeque y en el país para el año 1959 en que fue escrito; su protesta por la acción huaqueril lo caracterizó toda su vida; ya en 1961-año en que nací-lo expresó en su reconocido poema “La Merced”, monumento Cicán casi destruido actualmente; mi padre la llamaba cariñosamente “ La Meche”.Su empeño por el estudio de los bosques y sus complejos arqueológicos lo compartí en muchas jornadas a lomo de caballo o aprovechando sus visitas en camioneta en el campo; su admiración por el coloso cerro “Chaparri” lo plasmó tambien en un hermoso poema; su vida y la tristeza que le embargaba el internarse en La Zaranda desde los domingos, solo acompañado de una lámpara y las luciérnagas en el deprimente y desolador ambiente de la época, lo ha dejado escrito en varios documentos, incluyendo sus poemas; en 1977 en su “Remembranza a Batán Grande”(poema) escribió con profunda nostalgia rememorando el Batán Grande que se iba, su paisaje, su gente, sus costumbres, en fín el pueblo que amó toda su vida; alguna vez me dijo que el amor y la soledad en el solariego monte, lo llevó a casarse el 11 de Mayo de 1958; tenía entonces 21 años de edad y mi madre 18.

ERUDITO INVESTIGADOR

En esta época rápidos cambios hay que reconocerle a mi padre el hecho de ser pionero en temas que por los años cincuenta y sesenta eran quehacer raro, incluso en el País: la incipiente arqueología teórica, la historia, la etnografía y la ecología , además de la pintura creativa (con su peculiar estilo personal que denominó “Ojival”); el Instituto Nacional de Cultura lo nombró Inspector Arqueológico desde los años setenta, labor que cumplió con lealtad y sin reproches; en junio de 1982 me instó a escribir y publicar el primer artículo-y otros después- referente a la Cultura “Lambayeque” con el novísimo nombre nativo de “Cultura Sicán” o “Cicán” estudiada por Rafael Larco (principalmente en sus contextos alfareros) y después por Izumi Shimada, arqueólogo japonés a quien apoyó y guió por varios años; a Maeda Montenegro se le debe reconocer ser el autor de la introducción de este vocablo muchik en la arqueología andina y mundial. Shimada utilizó y difundió nuestra propuesta en sus artículos recién en 1985 (en el libro“Presencia Histórica de Lambayeque”); realmente, Shimada no es el autor de tal denominación como pretende hacer creer; la comunidad batangrandina y visitantes amigos son testigos que, ya en 1975 mis padres eran propietarios del llamado Bazar “Sicán” en la calle Independencia nº 27, nombre nativo que rescató de los títulos originales de la hacienda del mismo nombre; por primera vez en la historia aparecía el nombre muchik pintado para los ciudadanos que empezaron curiosamente a preguntar su significado; recuerdo aquella cálida noche del verano de 1983 cuando el arqueólogo Shimada y miembros norteamericanos del Proyecto Batán Grande-La Leche (no era “Proyecto Arqueológico Sicán”, si no, hasta 1984),visitaron nuestra casa y después de un breve discurso ceremonioso, el arqueólogo nipón-norteamericano dijo “que tenía la satisfacción de acoger la propuesta de la familia Maeda y desde aquel momento la Cultura “Lambayeque” sería llamada “Sicán”; pero, para entonces, el suscrito ya había publicado varios artículos con tal denominación que demuestran nuestra propiedad intelectual, ahora reconocida por varios investigadores y escritores; hubieron dos artículo publicados en el diario La Industria de Chiclayo, firmados por el erudito Jorge Rondón Salas, que sostenía que nuestra propuesta debía ser descartada incluso. Cuando el bosque era aún casi impenetrable, mi padre me guió hasta un vetusto algarrobo que se observaba apenas en la sombra; el sol se ocultaba entre la frondosa masa arbórea; Maeda Montenegro bautizó al etonces escondido y desconocido algarrobo como “El Milenario” que publiqué en 1985 en el Suplemento Dominical Lundero de La Industria el 30 de Junio de 1985, el artículo fue copiado y reproducido sinnúmero de veces; hoy el espécimen de Prosopis pallida es famoso en el mundo, símbolo de la foresta andina; en memoria del investigador y conservacionista presenté el 11 de Junio del año 2002, rememorando su nacimiento, otro vetusto ejemplar de algarrobo con el nombre de “El Místico Don José”, ubicado en el lado sur-este de huaca “Las Ventanas” en el Santuario de Pomach, publicado el 26 de Mayo de aquel año por El Comercio ,hoy conocido tambien internacionalmente; continuando con la tarea de mi padre nos hemos propuesto seguir buscando ejemplares cuya edad se calculen en centenares de años, tanto de algarrobos, como de zapotes (Capparis angulata) y otras especies. Don José Maeda M. se convirtió en fuente de consulta por académicos de diferentes partes del paìs y del mundo en temas de arqueología e historia; recuerdo que hospedó en 1972 en nuestra solariega casa de Batán Grande al agiptólogo Dr Fredric Leussink , entonces, Ministro de Educación de Alemania Occidental; fue amigo y colaborador del jóven y aún inexperto arqueólogo Walter Alva desde los años setenta. Su experiencia en ganadería y manejo de bosques era envidiable; administró estos rubros casi cuarenta años consecutivos, la ganadería vacuna, caballar, mular y caprina se liquidó años después de que su enfermedad –hemiplejia-lo alejara para siempre de su tierra natal, Batán Grande; recuerdo que se entristeció mucho cuando se enteró de la ya creciente crisis de Batán Grande (1993) y la desaparición del ganado que en cabríos superaban los tres mil ejemplares, consecuencia de una larga tradición estanciera que se inicia con la Estancia Cicán por el año 1597; su inquietud lo llevó a ser prestigioso criador de gallos “de a pico”; su ejemplar “El Pájaro” logró el primer premio nacional en calidad en el coliseo “El Gallo de Oro” en Lima ; su participación en la formación del primer Sindicato de Trabajadores de Batán Grande ha sido detallada por Leonardo Cevallos Pèrez, activista y dirigente aprista, en su libro””Entre Dictaduras y Democracias”(2006); con su mote “Chino El Rojo” participó como activista azucarero en las haciendas de Chiclín y Cartavio ; fue Presidente del Comité Organizador de Batán Grande para formar la Cooperativa Pucalá apoyando el Gobierno Revolucionario del Gral Juan Velazco en 1970 e integró varias veces el entonces poderoso Concejo de Administración de Pucalá; como hombre fue leal y directo en sus apreciaciones; su sentido del humor era original en sus largas tertulias con sus amigos cercanos con quienes solía compartir su inevitable café y su cigarro “Norton” sin filtro. Después de su fallecimiento –en Julio de 1994-regresé a la solariega casa de Batán Grande y a su oficina de la Casa Hacienda para recuperar sus manuscritos y documentos de archivo que dejó para la posteridad y las nuevas generaciones de estudiosos batangrandinos; en su tumba, en el cementerio de Ferreñafe, grabé el epitafio de su inspiración que encontré en un manuscrito a lápiz en su archivo:
“Con tranquilidad y sosiego, la vida se vé en todo su esplendor…quizás a eso llamemos felicidad”.
Partió para siempre, la tarde del 19 de Julio de 1994,a los 58 años de de edad, en la ciudad de Chiclayo, dejando una prole de tres hijos, seis nietos y muchos gratos recuerdos.

EL CARBONERO

Autor: José Maeda Montenegro
La Zaranda, Batán Grande, 1958

Bajo el encendido verdor de un algarrobo
Y frente a un caprichoso zapote llorón
Están los rústicos enseres del carbonero
Protegidos por su leal can
Que de su casa “trujo”

Alto lo mas alto que puede
El hacha levanta
Para que con todo ímpetu muy pronto
Al algarrobo se le rinda el viejo tronco

Allí carcomido por sus fuerzas
Una caverna singular enseña sus secretos
Y salpicando el tallo en gajos,
Éste se desbarata

Es el tallo que del árbol ha sido fortaleza
Se inclina lentamente, ya muerto cae al suelo
Mústio, mutilado, como despedida
Todavía hace una quejumbrosa mueca

Empapado de gruesas gotas de sudor
Que de la pródiga frente del carbonero
Caprichosas como diáfanas sierpes
Por las arrugas de sus mejillas se han desprendido

Es “Felipe” el carbonero quien lo corta
Piensa que después hará un leñoso hato
Para darle sepultura en una profunda y larga huayrona
Que días después de apagado el fuego
Gran montón encontrarà de diamantino carbón

Rendido y cabizbajo a su casa ya ha llegado
En medio del gorgorito de sus churres
Su chola lo recibe con fresca chicha de jora
Pues calla, ella no sabe la tristeza que a su “Felipe” le invade cada tarde
Que sufre de ser verdugo
Que gime de profundo dolor
Pues, traiciona a su hermana natura
Para llevar a su casa un pedazo de pan

Y al saber que la cruel misión del carbonero
Es matar a quien después de Dios adora
Nadie ha dicho que el árbol grita…
¡Pero él ha visto que el árbol llora!

LA MERCED

Autor: José Maeda Montenegro
Batán Grande, 18 de Octubre de 1961; a la Huaca La Merced.

Montículos de tierra de apariencia vana
Profanos de tu misterio
Los ruines que a tu vientre las palanas hunden

Rasgando con sus hierros un rostro en arcilla esculpido
O un rasgo de su alma
En una mole de oro bosquejado

En el forado oscuro y profundo
Escruto el rostro triste de un indio peón
De impregnado rostro con turbio lodo de sudor

Arriba el patrón de blanca tez y de pomposo traje
Vigila con codicia la faena
Pues, el engaño inducido al cholo
Lo hace dueño del oro, de su vida, de su suelo

Grandes mantas de termal arena quedan
Y del capricho mudo del tiempo
Es hijo el monstruoso socavón

Sucios brazos y relucientes palas
Todavía tienen tesón para arañar el tiempo y lastimar la tierra

Tildones de dolor me punzan
Cuando de esas ocres y nerviosas manos
Fulgores de riquezas veo salir
Del misterio indeleble del tiempo
Que afloran de las entrañas de “La Merced”

Oh! Gran museo subterráneo
Solo la tierra te fue muda protectora
De las ansias preñadas a riquezas imprevistas
De señores feudales que sin leyes te desmoronan

Los tostados huacos multiformes
Nos hablan de tu vida cotidiana
Chaquiras, chontas, junto a tus momias
Oro y turquesas del polvo se desvisten
Y rebeldes al deterioro tus polícromas telas
También reflejan tus usanzas y costumbres

Alegres en tus danzas, tañeros cual campanas
Fueron esos mugrientos cascabeles
Que ahora yacen esparcidos por el suelo.

José Maeda Montenegro; foto; Pepe Maeda A; Batán Grande 1991.

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EL CHAPARRÍ: EL CERRO ENCANTADOR

 

Exclusivo para Enigmas Peru.com
 Por; José Maeda A.

El impresionante cerro Chaparrí visto desde Batán Grande.Foto: Heinz Plengue.

                                                                                                                   mapa chaparrí

La montaña o cerro “El Chaparrí” se ubica en la parte nor-este del Departamento de Lambayeque, en la costa norte de Perú, dentro de la jurisdicción de las famosas tierras de Batán Grande, centro de orígen y desarrollo de la cultura prehispánica.
Su formación geológica presenta varias terrazas rocosas con bosques subtropicales y un fuerte acantilado o pendiente escarpada en su parte sur. Esta montaña se yergue majestuosa con 1500 metros de altura y es hoy parte central de la primera Reserva Privada del país desde 1982, con una extensión de aproximadamente dieciocho mil hectáreas, ubicadas entre Batán Grande y Chongoyape;el cerro es el hito de división geopolítica de éstos pueblos.
 
 EL ENIGMÁTICO CHAPARRI
 
 
 
Varios son los enigmáticos relatos que refieren el poder místico y de “encanto” que posee el gran cerro, que en la lengua muchik era el “Alec Pong” o “montaña sagrada”, el Apu en el concepto sur andino. El temor que infunden los relatos sobre sus poderes mágicos ha hecho que los comunes pobladores nativos no osen escalarlo, sin embargo, esto alimenta otro tipo de intereses, pues es utilizado como centro de meditación y estudios de grupos esotéricos y ufológicos, tanto extranjeros como peruanos. Ese es el caso del grupo Rama y otros grupos que suelen visitar Chaparrí.Fue en Batán Grande por el año 1989 cuando mi padre José Maeda Montenegro me dijo que aún vivía en el pueblo nativo de Illimo, unos 35 kms al oeste, la única persona que por entonces había logrado subir el Alec Pong. Acompañado por mi amigo el fotógrafo naturalista Heinz Plengue atravesamos a caballo el gran bosque que hoy es parte del Santuario Histórico de Pomach (así lo escribo), de unas 6,000 hectáreas de algarrobos, zapotes, vichayos, cuncunos, jabonillo, faique y otras especies arbustivas; emprendimos nuestro camino para finalmente lograr ubicar al intrépido buscador de tesoros ocultos: el moreno nonagenario Don Manuel Santoyo Relaiza, nacido en Batán Grande en 1896.
 
 
 
EN BUSCA DEL ORO DEL CHAPARRÍ
 
Don Manuel Santoyo, un sujeto alto y de tez morena, nos recibió un tanto desconfiado, sentado con su bastón de algarrobo en mano; meditando, evocando quizás la aventura de sus años mozos en su natal Batán Grande; recordando a Rosendo Flores, poblador de Cayoyuc en la sierra peruana, quien era cuidador de la “tranca”(puerta rústica de palos) del sitio de Motupillo, además de brujo o “chamán” andino.Dicho Chaman sabía de los poderes místicos del gran Chaparrí y las fuerzas enigmáticas que custodiaban un tesoro pre-inca escondido en sus alturas; guardaba los elementos de su ancestral rito en una “alforja” o doble bolso de algodón nativo (Gossipium barbadense), para acomodar su “mesa” o su altar que era constituido por una imagen escultórica de madera de San Cipriano,el santo de los brujos, cactus San Pedro de esos “de a nueve venas” que hacen ver hasta venus, mishas o hierbas alucinógenas, imanes o rocas ígneas bien lustraditas, tabaco macerado con alcohol, espadas de metal, entre otros recursos chamánicos ancestrales. Con estos elementos enrumbaba al temido cerro, desafiante, para hacer el ritual que los sacerdotes o chamanes andinos practican desde hace tres mil años antes de Cristo.

Don Manuel narraba que en una oportunidad el brujo o “maestro” se perdió en las alturas por casi tres meses; sus amigos lo encontraron después de una ardua labor, pero para llevarlo al pueblo tuvieron que lazarlo como un animal porque se había alocado…

- “Lo refrescamos con agua y mas agua, hasta que al preguntarle donde había estado, contó que había bajado del Chaparrí”

Entonces Don Manuel extrañado le pregunta al chamán que para qué había subido:

- “Pero si arriba es un pueblo…” – contesta – “la gente camina como en la hacienda…hay casas y me mandaron de comisión a Zurita (otro cerro vecino encantado); allá arriba es muy bonito”

Todos lo escucharon atónitos; Don Manuel recordaba que en la gran pampa o llanura aluvial del Chaparrí vivía un pastor de cabras llamado Martín Nevado, un ermitaño que también respetaba la montaña;

- “Quizás sea el momento de desafiar al cerro” – se dijo;

Entonces con el permiso del Chaparrí empezó a ir los sábados tempranito y bajaba en la tarde con su alforja, machete y escopeta;

- “Allá arriba hay una mina y una “laja” (roca en plancha) que si se abre un poco se vé abajo el oro que brilla; tambien he visto un reservorio bien grande”. – contaba.

Como si realmente estuviera viendo lo que nos relataba, don Manuel continúa:

- “…esas minas son de los “gentiles”; el gringo Pablo Maivich tambien ha subido, pero con gente”;

(Nuestro informante se refería a un veterinario suizo que vivió en la hacienda Batán Grande y la dejó después de la muerte de su propietario y amigo, don Juan Aurich Pastor, en 1936)

La obsesión de escalar la montaña encantada no dejaba dormir a Don Manuel; logró convencer a tres audaces hombres: Edilberto Purisaca de Jayanca, Santos Guevara de Ferreñafe y un tal Moscoso de Chimbote; con el chofer Lucho Díaz, hijo de su hermano Moisés Díaz, entraron al Chaparrí muy temprano por la ruta de este a oeste, por el pueblo de Chongoyape en donde se ubica “El Mulato”, cerro enemigo del Chaparrí según la leyenda; “…llevé también a mi hijo Pedro; empezamos a subir, nos cazó la tarde y dormimos arriba; como a eso de las diez de la mañana del día siguiente, escuchamos gritos de “¡corral…corral!”;

Con los ojos que le brillaban de emoción, Don Manuel continúa:

- “¿Gente por aquí?…efectivamente, en un ratito aparecieron como cincuenta caballos y atrás, un señor bien montado; se paró delante de nosotros y nos preguntó qué hacíamos ahí. Medio molesto le respondí qué le importaba, si el cerro era de la hacienda; luego con un poco de miedo le dije que había subido a buscar unas vacas de Moisés Díaz (su hermano de madre y capataz de la hacienda); el hombre se rió y me dijo que Moisés no tenía vacas; el que tiene vacas soy yo , dijo, y como a media legua desapareció”;

Le pregunté a Don Manuel quien era el personaje y me respondió:

- “Pero hijo, son los encantados que hay allá arriba…después que desapareció dábamos vueltas y vueltas y no encontraba el camino por el que siempre caminaba; años después mi amigo Jorge Yarrow Mesones me relataba una experiencia similar que había tenido cuando instalaba un cerco en Chaparrí;don Manuel continúa y dice; “después ví una casita y me acerqué a pedir agua…afuera, sentadita había una señora que nos negó el agua y nos indicó donde había un jagüey (gran reservorio)”.

Aquel personaje que menciona nuestro relator, la tradición la conoce como “María Julca”y en las campiñas de Ferreñafe, unos 35 kms al sur-oeste de Batán Grande, la identifican como “La Antiba” que suele aparecerse en las huacas: mujer hermosa que encanta.

Don Manuel asegura haber visto grandes” reservorios” (“jagüeyes” o manantiales naturales de agua cristalina) en los que “para bajar hay que utilizar escalera”; “también hay grandes buitres” – afirmaba. Ahora sabemos de los grandes jagueyes como el “Jaguey de los nidos” y los hermosos cóndores costeños que sobrevuelan el Chaparrí; de los hermosos osos de anteojos rescatados por Heinz Plengue y los comuneros chongoyapanos y de la Pava Aliblanca (Penelope albipennis) que ahora sobrevuela el cielo chaparriano.

Le pregunté qué hay de cierto acerca de las peleas del Chaparrí con el pequeño cerro Mulato de Chongoyape; el nonagenario se ríe y me dice:

- “¡pero que va a pelear!, ¡si el Chaparrí es el papá de esos cerritos!”.

Don Manuel se refería a la montaña como si fuera realmente un ser vivo o un ente misterioso; me cuentan que delirando y evocando al Chaparrí, Don Manuel falleció hace varios años.

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CHICLAYO: EL ANTIGUO PUEBLO DE “CARAÑAY”

Por: Pepe Maeda A.

Es sabido que en lo que hoy es la Región Lambayeque, sólo Saña tiene el derecho-no el privilegio como dicen- de decir que es ciudad fundada por españoles; todos los demás villorrios o pueblos son producto de la política virreinal de Reducciones de Indios, o de la reunión de pueblitos dispersos para centralizarlos en uno solo. Fue don Gregorio Gonzales de Cuenca, Oidor de la Real Audiencia de Lima, especie de Congreso de la República colonial, quien se dio la terea de finiquitar no más de quince pueblos reducidos acatando la Ley u Ordenanza de Reducciones dada el 21 de Marzo de 1551, por lo tanto, reducciones pretoledanas, pues éste Virrey, don Farancisco de Toledo, prosiguió la ordenanza desde 1569 a 1581; Cuenca fundó entre, otros pueblos, los de Chiclayo, Ferreñafe, Lambayeque, Mochumí, hasta Olmos, la mayoría de éstos pueblos tienen el nombre de sus Principales, es decir, ni siquiera de sus Caciques, de los que cobraban el tributo desplazándose por toda la gleba. Un concepto equivocado de querer ostentar fundación española de estos pueblos, cuando no la han tenido y cabe más bien el orgullo de ser pueblos autóctonos de raigambre muchik, pueblo que vive mayoritariamente en la toda la región norte del país gracias a su dinámica herencia cultural inalterable desde hace cinco mil años antes del presente; si en verdad, hay inmigración andina, la mayor parte de la población muchik de encuentra en los distritos que están fuera de Chiclayo.Las reducciones fueron el intento de destruir la estructura política y cultural de los señoríos o Fillcados (como los denomino) prehispánicos (llámense curacazgos o cacicazgos), imponiendo el cristianismo y el sumo interés de facilitar el cobro de tributos que eran pagados sirviéndose del cacique como bisagra para tal fin; en estas comunidades no residían españoles,ni criollos, sino, hasta muy entrado el siglo XVIII, como es el caso de Ferreñafe en donde los oficiales de Saña se asientan ahí y engendran gran genealogía como el Gral Muro de Okeylli y Orreyli, los García Urrutia que descienden de un oficial chileno que afincó aquí desde 1879 en pleno conflicto con Chile, los Mesones que emigran desde Huancabamba con sendos apellidos que devienen de Farfán de los Godos y Mesones y los Fernandez de la Cotera, que son los cabezas de su árbol genealógico. Lambayeque, es poblado por españoles después del año 1720, cuando el río Saña se sale de madre y desaparece el antiguo pueblo y sus monumentales templos coloniales; tuvo más nivel social y económico que Chiclayo y Ferreñafe y sus casonas así lo demuestran.

 

Hermoso frontis de la Casa de las Señoritas Navarrete, en Vicente de la Vega, esquina con J.Balta. Foto: Pepe Maeda A.Restaurado edificio de la Municipalidad de Chiclayo. Foto:Pepe Maeda A.

Ex monasterio de los franciscanos.Foto:Pepe Maeda A.

DE LA FUNDACIÓN DE CHICLAYO

El tema ya lo han tratado, desde Ricardo Miranda Romero, illimano, que firmaba como “Monsiur Treville” (1927-59), Fray Luis Arroyo (1956), Augusto León Brandiarán (1935) que propuso el año 1588 como fundación de Chiclayo, Walter Sáenz Lizarzaburu, el historiador chongoyapano (1988) que prácticamente hace una recopilación de los autores anteriores; Lorenzo Orrego Vargas, etenano, que dio a conocer los murales de Huaca Píntada de Illimo estudiados por el apapek o maestro Richard Schaedel y Waldemar Espinoza Soriano (1969 “De los Mitmas Yungas de Collique”) que acierta con la información de que Chiclayo es un pueblo reducido de indios, o mejor digamos, de naturales, se verdadera y justa acepción, equivocando solo el año:1567. Quizás el mejor detallista del tema es mi viejo y fallecido amigo, Dr Jorge Zevallos Quiñonez, erudito chiclayano con quien solía encontrarme en el Archivo de Chiclayo; siempre revisando viejos expedientes, don Jorge falleció en su cama con un expediente colonial en su pecho…así se quedó dormido para siempre. Zevallos, tanto con sus enjundiosos escritos como en nuestras largas tertulias, me ha dado la más completa visión para reconstruir la historia de Chiclayo, que en viejos papeles del año 1588 él encontró que su más antiguo nombre fue “CARAÑAY”, sin traducción hasta ahora, pueblo que ya existía antes de 1550. Su propuesta es concluyente, describiendo con lógica como Gonzales de Cuenca, desde el 26 de Octubre de 1566 desde el monasterio de los frailes Franciscanos, que aún se conserva en pleno parque principal de Chiclayo, a cargo de Fray Antonio de la Concepción, salía en caballo a los diferentes villorrios para concretar las reducciones a punta de actitudes dictatoriales y con látigo en mano; así, Cintu, Collique, que le dio a Chiclayo el nombre de Santa María de los Valles de Collique, fueron traídos a su actual ubicación, desde lo que es hoy Pátapo y Pampagrande, respectivamente, uniéndolos con fillcados denominados Forasteros, que no pueden ser otros que Pololo, con 300 tributarios, Alcopón, Chacha, Calla, Imanasa, Lo Monte, Molloc, entre otros ya desaparecidos en los anales de la historia. Como Chiclef también se documenta una parcialidad en Firriñafi y también otra como “Chiclaiaep”, su auténtico nombre; el expediente dice: “En el valle de Carañay, ques sugeto a don Alonso Taymexu (de aquí el nombre del canal Taymi), cacique del Valle de Cintu (Pátapo, y por aquí pasa el canal que le dio inmoratlidad a su Señor o Fillca)…”. Chiclayo, el antiguo Carañay, se formó así, sin plano, con informalidad en su crecimiento urbano, con callecitas caprichosas que seguían el curso de sus retorcidas acequias, que formaron calles como la Del Calzoncillo, otras, sin salida, con mucho verdor, pueblo jaranero que Hans Horkheimer describió así: “no he podido dormir toda la noches, pues los chiclayanos de un lado y del otro, se amanecieron cantando y jaraneando”. Sí, así es Chiclayo que se resiste a perder sus ancestrales tradiciones, pese a la recargada inmigración serrana de Cajamarca, aunque a decir verdad, muchos chiuclayanos tenemos sangre cajamarquina como por ejemplo el caso de que mis dos abuelas maternas vinieron desde el Distrito de Conchán de la Provincia de Chota para enlazar en matrimonios y proyectando un nieto que suele escribir la tradición histórica de éste mi pueblo, en donde, a decir verdad, ya no existen historiadores de viejo cuño.

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DON MERCEDES LLAUCE PIZARRO: EL PRIMER HUAQUERO DE VICÚS.

Cerro Vicús.

Por: José Maeda A.

Los ricos cementerios prehispánicos de Batán Grande, en la Región de Lambayeque, han sido materia de profanaciones desde épocas pre pizarristas; ahí están las tumbas intrusivas incas en cementerios chimúes y sicanes y éstos a su vez en tumbas mochicas y aún formativas; éstos datos los obtuve desde hace muchos años por información de huaqueros, hechos confirmados por excavaciones arqueológicas realizadas después; lo que podríamos llamar, la “escuela” de huaqueros especialmente de Illimo, Túcume y Batán Grande han sido materia de comentarios que evidencian admiración, aún cuando se trate de profanadores, hechos por Hans Horkeimer en un escueto escrito titulado “Vicús” y Asborn Pedersen cuando se sorprende de la enorme excavación de la tumba de “Huaca Menor”, parte del complejo de “Las Ventanas” en Pomach, profundo forado hecho por huaqueros batangrandinos con la financiación de don Edmundo Aurich Bonilla; Pedersen cree que es una de las tumbas mas grandes encontradas hasta los años sesenta; los productos de esta tumbas, finalmente, terminaron en Ecuador resultando estafado el Sr Aurich a quien le pusieron un revólver en la cabeza para intimidarlo y regresó “sin soga ni cabra”, hecho que apareció a modo de novela, recuerdo, en una revista “Caballero”. Por ahí escuché a algún arqueólogo en Chiclayo, decir que Vicús fue descubierto en el año 1955; en éste pintoresco pueblito, que visité intensivamente en 1998 en plenas lluvias torrenciales y en especial en el día de Semana Santa, comprobé la pericia de los huaqueros que se aventuran peligrosamente a excavar en terrenos arenosos y en huacas que se desmoronan con la humedad, pueblo muchik en donde solía tomar buena chicha y arroz con cachemas fritas en la choza de doña Olga, acompañado siempre de amigos que dejé ahí. Vicús, como casi todos los complejos arqueológicos ahora estudiados por profesionales, fue descubierto por huaqueros, de ésos que abrieron los ajos a Bruning vendiéndole los ajuares que sacaron de cerro Zapamé por la década de los años veinte y luego de huaca “La Merced” con el minador Hipólito Granados, el que encontró el famoso Tumi de Oro de huaca Las Ventanas desaparecido en 1977 del Museo Antropológico de Pueblo Libre que visité precisamente ése año cuando terminaba mi secundaria. Bruning adquirió en 1939 187 máscaras, 45 vasijas, 37 objetos laminados cónicos, 34 pendientes, de dos tamaños y 594 cuentas huecas (Tello: El Comercio 29/01/37); Bruning nos privó de tener el museo de oro más rico del mundo, al llevarse gran parte de su colección al Museo Etnográfico de Hamburgo a quien lo vendió, incluyendo rica información en documentos coloniales, que algún día se puedan repatriar a nuestro país; lo que nos dejó en el museo que lleva su nombre lo vendió al gobierno peruano mediante R.S. 1075 DEL 16 DE Julio de 1921 (Rev. Arqueológicas n°10, 1967).

TRADICIÓN DE HUAQUEROS

Hace más de veinte año di a conocer Hipólito Granados y a Augusto Bances Cajusol, su compadre y amigo de faenas, a quien visité en su morada muchik de Torromotal, caserío de Túcume en 1983, entre el verdor y la humedad del bosque y los loches que crecían como piedras en las faldas de los cerros debido a las intensivas lluvias de ése año. Así, a instancias de mi padre, visité a don Manuel Llauce Pizarro en el caserío Las Astillas de Batán Grande, viejo hombre muchik de tez curtida por el candente sol, brazos aún fuertes que denotan su largo trajinar por huacas y forados que hizo cuando era joven. Hijo de don Mercedes Llauce Bances, nació en Las Astillas, hoy La Zaranda, en el año 1898, en 1925 y en 1929 ,respectivamente, nacieron sus hijos José y Manuel, con quienes emigró a Vicús en 1960 cuando los vástagos contaban con 36 y 32 años; Pomach era controlado por los Aurich Bonilla que se repartieron las huacas, una por una. Con sesentidos años a cuestas, don Mercedes Llauce llega a Vicús…él me dice que por razones de trabajo; don Jorge Zevallos Quiñonez, maestro historiador me dijo que por “problema de faldas” (Diciembre de 1986); en Piura integró una contrata para apañar algodón en la hacienda Pabur; llegada la primera Semana Santa, el curtido huaquero con su alforja y palana al hombro se aventura con sus hijos a los candentes arenales del cerro “Vicús”, los primeros huacos eran diferentes a los que había sacado en Batán Grande, el oro “era más encendido”, me dice; un precioso collar de amatistas, tan hermoso como aquel collar de esmeraldas que me refiriera don José Aurich Bonilla encontrada en huaca “La Rodillona” en Pomach en 1937; los piuranos se sorprendieron por la forma e intrepidez de los Llauce…excavaban verticalmente en la arena y luego empezaban a “minar”, a excavar en forma horizontal sin soportes de madera ni nada, de alguna manera, documentaron la famosa “bota Vicús”: el hacendado don Domingo Seminario Urrutia de 65 años de edad y su hermano Aurelio de 63, hacen llamar a los batangrandinos y los contratan para que trabajen exclusivamente como huaqueros y le ponen a su disposición cuarenta palaneros, con quienes bordearon el cerro que daría el nombre a nueva cultura prehispánica: la Cultura Vicús, cuya presencia con nuevo estilo alfarero y orfebre data del siglo primera de nuestra era; cuando fui director del gran Museo Arqueológico de Piura, quedé impactado de las 2,300 piezas alfareras Vicús-vicús y Vicús-moche que pude inventariar, incluyendo piezas del pequeño cerro “Ñañañique” que solía visitar y otras de huaca “Narihualá” en donde encontré a Germán Ocas dirigiendo trabajo de restauración, ex dibujante de Izumi Shimada y visité al “Mote” Ramírez, de quien dicen es el autor del vals “Rosal Viviente” que siempre canto con mi guitarra. Los huacos “salían a una profundidad de cinco o seis metros” me cuenta don Mercedes tomando un poto de chicha fresca. Los Seminario, descendientes de Don Teodoro Seminario y Váscones de quien he escrito su incursión montonera en la haceinda Batán Grande por el año 1886, contrataron a otro huaquero, un tal Víctor Rivadeneyra, posiblemente jayancano que los acompañó hasta 1963, conocido como “El tuerto”. Llauce vendía “lo que le quedaba” al joyero conocido como “El tuerto Rivera” en Chiclayo. Llauce terminó pobre, el final coincidente de los huaqueros y de los financiadores de éstos, algún día empezaré a escribir sobre éstas enigmáticas cosas, que la ciencia no puede ver ni explicar; don Mercedes falleció hace años ya y don Manuel, su segundo hijo vive aún en una humilde chocita en La Zaranda, recordando el final de Augusto Bances y de Hipólito Granados que después de un hallazgo en Zapamé y La Merced, sus minas escondidas, se hacía acompañar por una banda de músicos que iban detrás de él, mientras paseaba las calles de Illimo con harto cañazo a cuestas; Granados terminó recogiendo puchos y sumido en el alcohol y así terminó también su sobrino Agustín “Cuchillo” Granados. Los descendientes de don Mercedes Llauce Pizarro viven en La Zaranda y sabedores que escribo y hablo de su abuelo, me han invitado para saborera un cabrito con harto loche y la infaltable chicha de jora que ellos fabrican en su taberna familiar.

Flautista Vicús. ceramio Vicús-vicús de dos cuerpos con asa puente.Cerro Vicús.Huaca huaqueda en Vicús.

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EL MICROCLIMA DEL “JAGUEY DEL HUABO” EN EL CERRO COLAN: “MOCHUMÍ VIEJO”

Cerro Colán mirando a la quebrada de Sincate

Por: José Maeda A.
El arqueólogo Izumi Shimada se propuso demostrar que recursos que se creen exclusivamente selváticos, pudieron ser locales, gracias a los microclimas que aún se conservan en la costa peruana, en donde, aves como el tucán y mamíferos como el mono, fueron cosa común hasta hace cien años atrás. El hábil rodeador Adrián Estela, con quien tantas veces salí a recorrer los recónditos sitios de Batán Grande, no había informado que había una pequeña selva en las alturas del cerro Colán, en Mochumí Viejo. Salimos a las 4:30 de la madrugada de Batán Grande en la Land Rover del aún joven arqueólogo, profesor de Princeton University y luego de Harvard. Pasamos Mayascón y bajamos en Mochumí Viejo, en donde nos esperaban con tres recias mulas; recuerdo que nos dirigimos hacia el Este y entramos en una ancha y pedregosa quebrada llamada la Quebrada de Sincate; el paisaje se tornaba agreste y rodeado por cerros, nos dirigimos al cerro El Chilco en donde Estela nos mostró un enorme petroglifo grabado en roca granodiorítica con representaciones geométricas y diseños que son característicos del Período Formativo (ca.1,000 a.C) con trazos que recuerdan a los diseños Wari, toda una secuencia evolutiva de las ocupaciones culturales que se dieron en Lambayeque ya trazados y definidos por los últimos estudios arqueológicos en la región. El petroglifo fue publicado por Shimada en la Revista Arqueológicas n° 19 en 1,980.

SUBIENDO EL “CERRO COLÁN”
Una vez, fotografiado y dibujado el enorme petroglifo de El Chilco, nos dirigimos al cerro Colán, se veía majestuoso y verde, subimos en zigzag, por angostos caminos que nos salvaban de agrestes y profundas pendientes; nos íbamos penetrando en el mismo cerro…me impresionó saber que el verdor que había contemplado desde lejos, desde la quebrada de Sincate, no eran sino el enorme y denso bosque que nos cobijaba con árboles de choloque, y especialmente de Huaylulos, cuyos frutos ,especie de frejoles de colores blanco y negro, formaban una espléndida alfombra que se observaba como tapiz rojo…entonces el Dr Shimada dijo “parece el mundo al revés”. De lejos, un grupo de ganado vacuno con sus pezuñas de cascos muy grandes, se ahuyentaron ante nuestra presencia…eran los “toros alzados” nos dijo Adrián. El objetivo era llegar al llamado Jaguey del Guabo (pacae), luego de varias horas de cabalgata lenta y pesada llegamos a un hermoso manantial natural,…era el Jaguey del Huabo, y su nombre bien puesto por un centenario árbol que abrigaba el manantial; la vegetación, efectivamente era propia de selva y costa : cola de caballo, el San Pedro o Huachuma, Chupayas que crecían como peñas pegadas a los riscos. Conocí el cactus Lana de Piscoya, que tiene forma de pene y bota un espeso algodón en su punta semejando semen. Con los años descubrí que Piscoya en muchik significa Pene y traduciendo bien el nombre del cactus con cuya lana se fabrican colchones, significa “Lana del Pene”, curioso, pero cierto. Los productos como plumas, madera, plantas medicinales,etc, puidieron ser traídos desde lugares no muy lejanos como cerro Colán y cerro Reque en donde don Enrique Bruning documentó un microclima también; aún relativamente desconocido la completa variedad de recursos naturales que fueron subsistencias en el mundo andino prehispánico; Julio C. Tello mismo se equivocó al precisar que elementos selváticos en la costa provenían necesariamente del oriente peruano, el trinomio costa-sierra-selva está siendo estudioso mas dinámicamente, reconociendo patrones y esquemas complejos de regiones o zonas microambientales como cerro Colán. La variación ecológica en los andes centrales, entonces, no es solo vertical como propone John Murra, también es horizontal, dentro de una misma zona de vida como las califica Holdridge, en donde se pueden comprobar la existencia de más de un clima o más de un ecosistema, sin lugar a dudas, hay varios recintos microclimáticos solo en la región lambayecana. El Gobierno Sicán manejo toda una gran variedad de recursos, en especial el agua y los metales a través de sistemas de canales intervalles y extr5acción de cobre de menas locales y oro de los lavaderos de ríos de la cuenca del Marañón, que les permitieron suntuosa tradición religiosa y funeraria de extenso prestigio en el mundo andino que traspasó las fronteras de la costa peruana, tieniéndose su influencia estilística y tecnológica en los recientes hallazgos hechos en la selva de Cuzco, muchas cosas cambiaron desde aquel recordado viaje a Colán; Shimada politizó sus objetivos recomendando la construcción de nuestro museo batangrandino en el pueblo de Ferreñafe…perdió todo: confianza y la oportunidad de haber sido emblema indiscutible de un pueblo descendiente directo de los grandes y suntuosos personajes que él estudió; las cosas materiales coinseguidas son imporantes, pero la memoria de un pueblo es imperecedera.

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