JOSÉ MAEDA ASCENCIO


josé maeda a.

Ing.Civil, Museógrafo,Investigador de la Arqueología, Etnohistoria y Ecología Andina, Periodista político y científico, Docente, Conferencista.

JOSÉ MAEDA ASCENCIO Investigador peruano, nacido en Chiclayo, Perú, el 17 de Marzo de 1961. Hizo sus estudios primarios y secundario en Batán Grande, Provincia de Ferreñafe, famosa zona, rica en construcciones y tumbas de élite prehispánicas. Realizó sus estudios de Ingeniaría Civil en la Universidad Nacional “Pedro Ruiz Gallo” de la ciudad de Lambayeque-Perú-, diplomándose después en Administración de Turismo en la Univ.San Martín de Porres de Lima y como Técnico en Museografía por el Convenio MICTI-FOPTUR,entidad ésta última, de la que fué su Jefe Reginal en 1990-91 (Lambayeque, Cajamarca y Amazonas). Desde 1980 escribe como columnista en el diario La Industria de Chiclayo y en diferentes medios peruanos, destacando sus primeros trabajos de investigación sobre la arqueología, ecología e historia regional. En junio de 1982 publica su primer artículo en La Industria de Chiclayo proponiendo el nombre de “Sicán” para denominar a la llamada Cultura Lambayeque, así bautizada por el investigador trujillano autodidacta Rafael Larco Hoyle y estudiada sistemáticamente por el arqueólogo japonés  Izumi Shimada, a quien Maeda asistió y colaboró desde 1978 hasta 1990; como seguidor del muchikólogo Dr Richard Schaedel, de la Texas University, es autor de su más celebrada biografía. Es autor de cinco tomos aún inéditos-aunque publicados por artículos- de la historia colonial del área denominada Sicán (“Sicán; El Estado Prehispánico, la Estancia y la Hacienda“), trabajo hecho en base a la transcripción y discusión de expedientes que, desde 1597, conforman en conjunto los “Títulos de Propiedad de la Hacienda Sicán”, cuyo nombre muchik (sechurano, que significa “Hermano”, y no “Casa de la Luna” como ha descartado José Maeda), ha servido para denominar a una de las culturas precolombinas andinas más prestigiosas del mundo, cuya deidad principal-sostiene Pepe Maeda– fué el Sol y no la Luna ni el mítico Naymlap, como afirman equivocadamente algunos arqueólogos, que no han complementado sus estudios etnohistóricamente. La tradición Sicán Medio – que en realidad, es parte del desarrollo de la sociedad Muchik, que aún vive hoy en día-, destaca por su complejidad de sus ritos mortuorios de élite, cultura que floreció entre los años 750 d.C hasta el 1,100 d.C; su centro político y religioso estuvo en lo que hoy es el Santuario Histórico de Pomac-que Maeda acuña como “POMACHAECH”en su libro en mención-, bosque seco sub tropical que se intangibilizó gracias a la iniciativa de su padre Sr José Maeda Montenegro, conspicuo estudioso de la zona. José “Pepe” Maeda es, no solo estudioso constante de los contextos culturales de la zona norte de Perú, sino, al mismo tiempo, conocido defensor de los recursos naturales y culturales de Perú. Ha aportado estudios sobre paleomusicología investigando y proponiendo el origen muchik de los géneros llamados “Triste” y la “Cumanana”, que se cantan hasta hoy en día en las áreas rurales o campiñas del norte peruano.; además de ser, con su padre, los autores y pioneros escritores de la denominación “CULTURA SICÁN”, ha realizado exploraciones aportando descubrimientos de complejos arqueológicos como cerro La Calera en Batán Grande, caracterizado por amurallamientos, recintos, pasadizos, escalinatas, petroglifos, monolitos con depresiones cóncavas, etc, adscritas al Período Intermedio Tardío (ca.1300 d.C), en 1991 descubrió el formidable Templo de los Adobes Cilíndricos de Collud-Zarpán, en la zona de Pomalca, estructura del Horizonte Formativo (ca.1,500 a.C) que es parte de un complejo suntuario en donde incluso, huaqueros o excavadores clandestinos, encontraron una tumba de élite con ornamentos metálicos entre los que se cuenta una corona laminada en oro que se encuentra en el museo de Tokyo, Japón; estos derroteros fueron rescatados por encargo del arql. Japonés Dr Yuji Zeki. Hizo en 1997-98 sistemáticas observaciones en Piura, en donde fue Director del Museo Arqueológico Regional; su estadía de dos años en éta región, le permitió vivir y documentar intensivamente el Meganiño ocurrido en 1998, observando y apuntando los progresivos cambios climáticos y ecológicos entre la zona piurana, el desierto de Sechura, Bayóvar y Lambayeque. Maeda continúa investigando, con experiencia que data ya de tres décadas de largo caminar por los bosques, llanuras, montañas, valles y sinnúmero de complejos arqueológicos y ecológicos en la zona norte de Perú. expedientes que, desde 1597, conforman en conjunto los “Títulos de Propiedad de la Hacienda Sicán”, cuyo nombre muchik (sechurano, que significa “Hermano”, y no “Casa de la Luna” como ha propuesto José Maeda), ha servido para denominar a una de las culturas precolombinas andinas más prestigiosas del mundo, destacando su complejidad de sus ritos mortuorios de élite, cultura que floreció entre los años 750 d.C hasta el 1,100 d.C; su centro político y religioso estuvo en lo que hoy es el Santuario Histórico de Pomac, bosque seco sub tropical que se intangibilizó gracias a la iniciativa de su padre Sr José Maeda Montenegro, conspicuo estudioso de la zona. José “Pepe” Maeda es, no solo estudioso constante de los contextos culturales de la zona norte de Perú, sino, al mismo tiempo, conocido defensor de los recursos naturales y culturales de Perú. Ha aportado estudios sobre paleomusicología investigando y proponiendo el origen muchik de los géneros llamados “Triste” y la “Cumanana”, que se cantan hasta hoy en día en las áreas rurales o campiñas del norte peruano.; además de ser, con su padre, los autores y pioneros escritores de la denominación “CULTURA SICÁN”, ha realizado exploraciones aportando descubrimientos de complejos arqueológicos como cerro La Calera en Batán Grande, caracterizado por amurallamientos, recintos, pasadizos, escalinatas, petroglifos, monolitos con depresiones cóncavas, etc, adscritas al Período Intermedio Tardío (ca.1300 d.C), en 1991 descubrió el formidable Templo de los Adobes Cilíndricos de Collud-Zarpán, en la zona de Pomalca, estructura del Horizonte Formativo (ca.1,500 a.C) que es parte de un complejo suntuario en donde incluso, huaqueros o excavadores clandestinos, encontraron una tumba de élite con ornamentos metálicos entre los que se cuenta una corona laminada en oro que se encuentra en el museo de Tokyo, Japón; ´´estos derroteros fueron rescatados por encargo del arql. Japonés Dr Yuji Zeki. Hizo en 1997-98 sistemáticas observaciones en Piura, en donde fue Director del Museo Arqueológico Regional; su estadía de dos años en éta región, le permitió vivir y documentar intensivamente el Meganiño ocurrido en 1998, observando y apuntando los progresivos cambios climáticos y ecológicos entre la zona piurana, el desierto de Sechura, Bayóvar y Lambayeque. Maeda continúa investigando, con experiencia que data ya de tres décadas de largo caminar por los bosques, llanuras, montañas, valles y sinnúmero de complejos arqueológicos y ecológicos en la zona norte de Perú.

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Bosque de Pomac, Batàn Grande.


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Don Salvador Mesones y su adiós.


Artículo publicado en La Industria de Chiclayo el 30 de Octubre de 1985, por el Periodista y Poeta Kike Maeda, en homenaje al personaje ferreñafano, último heredero de los valientes, bohemios y trotamundos a caballo del siglo XX.

jinete

 

Por: Enrique (Kike) Maeda Ascencio

Murió Salvador Mesones Barrenechea y se nos va una gran estampa. El silencio fue quien se encargó de cerrarle los ojos por última vez, tal como lo presagiaba en sus años mozos; cuando prendía su chispa innata en cualquier momento, en cualquier lugar; podría ser amoldándolo en las notas de un triste, o en los versos de a “pie parao”. Dichosos nuestros ojos de niño en aquel entonces, que pudieron absorber ese su porte de señor chalán, con su poncho holgado con el alma, chalina blanquinegra al cuello, su pelo plateado robándole el brillo a la luz del día; sus pobladas patillas besando el mentón partido; sus botas largas impregnadas de espuelas que al compás de pasos seguros emanaban chispa en las veredas de piedra; su fija mirada y voz firme como su indeleble carácter.

Salvador Mesones, solo pudo arquearlo el tiempo; hoy le lloran los caminos ignotos que resistieron los cascos de su blanco caballo…quizás las quebradas de Incahuasi, La Calera y Laquipampa guarden su nombre; las campiñas y los invernales tumultuosos de Batán Grande hereden el verde color de sus ojos y las calles añejas de Ferreñafe grabarán su estampa; hace escasos meses, y6a en las postrimerías de su prolongada vida, logramos rescatar con suerte su voz a través de una cinta magnetofónica; nos habló de innumerables anécdotas de su andar errante por los diversos sitios de nuestro Departamento; de las noches bohemias en Ferreñafe; esas noches de guitarra, cajón y silencioso candil; de las peleas de gallos y sus amenas apuestas; memoria lúcida la de él, que no pudo entregar los versos sentidos a su hermano Antero; su garganta cansada cantó el pasillo “La Autopsia” (que la  solía cantar el colombiano Justo Reyes); empezaba luego a reír y terminaba llorando; no le hacía caso a la pobreza; logró burlarse de ella; quienes lo conocieron en su tiempo nos cercioraron de esto; un día bajaba de la sierra con la alforja llena de billetes y luego regresaba con aire en los bolsillos; esta era su forma de vivir y lo hacía intensamente feliz; no podemos olvidar a través de estas líneas sus dotes de “Don Juan” enamorado; en cada tregua que daba por los pueblos dejaba caricias y huellas en una mujer; y es que Salvador Mesones fue el típico errante de Ferreñafe; su vida solo supo del trotar a erguido caballo y sombrero en mano para saludar como buen forastero; este el sentido homenaje a un hombre que personificó la historia y supo representar la autenticidad de un pueblo criollo, con su típica figura; tal vez su alma, triste ahora, vigile su anónima tumba, sin una flor de alguien que se permita la molestia de colocar al pie de su callada lápida; pero su hermana  lluvia y su madre tierra le brotarán muchas flores silvestres; no hará falta una mísera vela teniendo luciérnagas que le brillen toda la noche. Perdónenos Salvador por nuestra ingratitud, pero hay veces en que el silencio habla más que las palabras…¡Que la paz sea en su tumba, señor!.

Lima, Octubre de 1985.(OEMA).

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James Ford: sus estudios pioneros en Batán Grande.


Por: José Maeda Ascencio

El arqueólogo norteamericano James Ford, estudió especialmente la cerámica de las “huacas” La Mayanga y La Soledad, de ocupación mochica. La gran cantidad de cerámica (tiestos) recogida entre 1940 a 1950 debidamente clasificada, por error, se mezcló en Lima, destruyendo el trabajo intenso de Ford (Oscar Fernández de Córdova: información personal). También han estudiado la zona, Kosok y Schaedel durante la década del 50.

Pomac guarda evidencias de ocupación Pre cerámica (5000 años) y del Forma-tivo (1000 a.C.) con el descubrimiento del Templo de las Columnas, destapado por huaqueros en 1964. Shimada en base a una fotografía publicada en Rev. Firruñap No. 25, 1966 ha realizado un estudio prolijo de la arquitectura y contextos culturales de esta construcción maestra de adobe, con columnas hechas a base de segmentos con adobes cónicos y una gran escalinata principal de 16 metros de ancho, diez de profundidad y cinco de altura, construida especialmente para el difunto curaca o sacerdote y luego sepultada sin darle uso de ninguna especie, como una ofrenda de sacrificio físico especial y no “retocada antes de sepultarla” como se propone (Shimada, 1981).

Las corrientes Moche (centrada en Pampa Grande alrededor del año 650 d.C. en su última fase), Wari, Cajamarca y Pachacamac, coadyuvaron para la definición cultural Sican que erigió su centro ceremonial y necrópolis principal precisamente en Pomac. La tradición Sican (Si = luna, An = casa), ha sido documentada ampliamente por I. Shimada durante trabajos de campo intensivos y en forma periódica. Sus pirámides “El Corte” y “Las Ventanas” constituyeron monumentos centrales durante el período del Horizonte medio (850-1100 d.C.) y sus cementerios han sido profusamente saqueados, principalmente el de Las Ventanas, en el lado sureste, en donde se encontró el Tumi de oro robado en 1981 del Museo de Pueblo Libre y posteriormente destruido.

Las construcciones monumentales de “El Loro” y “La Rodillona”, imponentes con sus 30 metros de altura, constituyen las construcciones más tardías edificadas alrededor del año 1000 al 1250, con la misma técnica de “Chamber and Fill” o “Cámaras rellenadas”.

Estos templos conforman la llamada Plaza Sican, teniendo al centro un montículo conocido como “El Moscón” o “Colorada”, por su superficie rojiza, debido a la quema a que fue sometida, posiblemente en ceremonias nocturnas y con el cielo despejado característico de Batán Grande, por lo que sus antiguos habitantes lo bautizaron como Sican (Casa de la luna) (Maeda, 1982). El algarrobo fue empleado también como elemento estructural con una noción amplia de ingeniería civil y religiosa; en 1983 observamos por primera vez, las bases de algunas pirámides, especialmente “El Loro”, que mostraba en los lados de base rectangular, troncos salientes; estos están dispuestos de manera tal, que distribuyen regularmente las cargas del edificio hacia el suelo, funcionando como una “zapata” de madera. Asimismo, sirvió como elemento de soporte para los pisos superiores, elaborados a base de compartimientos rellenados, ahorrando así fuerza de trabajo y material básico de construcción (adobe marcado).

Pomac ha dado también a la reconstrucción arqueológica, evidencias de una posible moneda- hacha (Olaff Holm, 1967) que son básicamente de bronce arsenical (cobre-arsénico) elaborados con la novedosa tecnología Sicán conocida como “Prill extraction” (Shimada: informes varios sometidos al INC, Lima) que daría nuevo enfoque al modo de producción en el área andina. Estos objetos se encontraron en gran escala en la llamada “Huaca menor” reportada por Pederson, dentro del recinto Sican, en el que también se encuentran las pirámides “Las Botijas” y “El Corte”. Mediante una prospección reciente en el área, hemos ubicado un posible subterráneo que uniría por lo menos dos templos (La Rodillona y El Loro). Esta infraestructura podría estar relacionada con algún pasadizo secreto o una necrópolis todavía inexplorada, que daría un vuelco total a la perspectiva cultural de la arqueología norteña, algo realmente extraordinario, que queda ya documentado en este artículo como primicia.

Batán Grande tuvo una amplia red de caminos que lo comunicaban con el norte, ñor oriente, hasta los lavaderos de Chinchipe, de donde parece proceder la gran cantidad de oro elaborado en esta zona. Mediante un sistema casi esclavista (hay evidencias de uso monetario) podían colocar a cientos de indígenas a lo largo del río; cada uno de ellos, si extraían una sola pepita de oro, hacían una cantidad bastante considerable, suficiente para pagar el requisito de tener acceso a la necrópolis Sican.

Pomac presenta también, restos de lo que fuera el río La Leche; pues, este va desplazándose de sur a norte, dejando atrás su lecho original. Este fenómeno dio lugar a la construcción del Canal Taymi II (el primero al parecer, fracasó desembocando al sur del cerro El Cóndor)(Shimada, 1983: Informe sometido al INC, Lima) que llevó agua al centro El Purgatorio, última capital Sican (1250 d.C), pocos kilómetros al oeste de Pomac (en Túcume). En Jotoro, potrero vecino de Pomac, hemos documentado también una anomalía geológica caracterizada por sumideros y fisuras que alcanzan varios kilómetros, originadas por presiones ascendentes de domos salinos en conjugación con sinclinales y anticlinales, subyacentes a la superficie aluvial formada sobre una plataforma de abrasión marina poco profunda del Terciario tardío (mioceno y plio-ceno) (Alan Craig, geomorfólogo, Univ. Atlantic, Florida). Esta anomalía o falla geológica estaría ocasionando gran pérdida de volumen de agua del río La Leche, el único de la costa que no llega al mar (El Comercio, 11 de junio de 1988; pág. 1. Declaración de José Maeda A.).

FAUNA Pomac no solamente guarda elementos culturales arqueológicos y geológicos; sino también, una rica fauna silvestre que encuentra su habitat en el inmenso bosque. Todavía observamos ruiseñores, pájaros carpinteros, águilas, martines pescadores, osos hormigueros, urracas, tordos, chiroques, chiscos (variedad color blanco), chihuizos, loros cabeza roja, ardillas, iguana, venados, cascabel, macanche, colambo, etc., que hacen de Pomac, un verdadero Santuario Cultural de la Humanidad

 

 

BIBLIOGRAFIA

DOUROJEANNI, M. 1982. Evaluación del impacto ecológico de la irrigación de San Lorenzo (Piura, Perú). Zonas Aridas No. 2, p. 10.

HOLM, O. 1967. Money axes from Ecuador.Folk. Vol. 8- 9, pp. 135-143.

 

MAEDA A, José. 1982. La cultura Sican en Batan Grande. Diario La Industria. Chiclayo 3 de junio, p. 2. 1984. Pattvilca, su Cruz y Tradición. Diario La Industria. Chiclayo, 21 de mayo, p. 2. 1985 a) Datos inéditos sobre el Tumi de oro de Batán Grande. La Industria. Chiclayo, 10 de enero, p. 2. 1985 b) Un algarrobo venerado en el Perú. Suplemento Lundero de La Industria. Trujillo- Chiclayo, 30 de junio. 1937. Pomac: Patrimonio paisajístico y cultural del mundo. Dominical de La

Industria. Chiclayo, 3 de mayo, p. 3.

PEDERSEN, A. 1976. El ajuar funerario de la tumba de la Huaca menor de Batán

Grande. Lambayeque, Perú. Actas del XXXI Congreso Internacional de Americanistas. 2:60-73.

Ciudad de México.

SHIMADA, I. 1981. Informe de los trabajos realizados en 1980 en Batán Grande.

Lambayeque, Perú. Sometido al Instituto Nacional de Cultura. Lima. SHIMADA, I. y ELE RA, C.

  1. Excavaciones efectuadas en el Centro ceremonial de Huaca Lucía—Cholope, del Horizonte

temprano. Batán Grande. Costa norte del Perú. 1979-1981.pomac3

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EL BOSQUE DE POMAC EN BATAN GRANDE Y EL ALGARROBO MILENARIO (PROSOPIS SP)


EL BOSQUE DE POMAC EN BATAN GRANDE Y EL ALGARROBO MILENARIO (PROSOPIS SP)

The Pomac Forest in Batan Grande and the 1000 years oíd algarrobo

tree (Prosopis sp.)

Artículo publicado por el Instituto de Investigación de Zonas Aridas de la Universidad Nacional Agraria La La Molina: Revista del CIZa N° 5. 1985.ALG

 

José Maeda Ascencio

Luis Gonzales 830. Chiclayo-Lambayeque, Perú

RESUMEN

La depredación de los bosques de algarrobo (Prosopis sp.) en la costa peruana se ha ido intensificando en los últimos años. Podemos afirmar con toda seguridad, que la extensión de bosques más grande se conserva aún en Batán Grande, sobresaliendo nítidamente el área denominada Poma o Pomac en donde se localizan las pirámides truncadas y en donde se cobija una fauna y flora ya desaparecidas en otros lugares. Debido a su importancia arqueológica y de bosque natural de algarrobos, la Comisión de Cultura de la UNESCO ha declarado a Pomac como Patrimonio de la Humanidad. En esta zona se reporta la existencia de un árbol de algarrobo cuya edad podría sobrepasar los mil años, venerado actualmente por los lugareños y testigo del nacimiento, florecimiento y decadencia de la gran Cultura Sican (850 a 1100d.C).

ABSTRACT

The destruction of the algarrobo (Prosopis sp.) forests in the peruvian coast has ¡n-creased in the last years. With all certainty it can be affirmed that the largest remaining forest ¡s located in Batan Grande being Poma or Pomac the most outstanding área of this forest where the truncated pyramids and unique plants and animáis are located. Due to its archaeological importance and the presence of a significant algarrobo forest the Cultural Comission of the UNESCO has declared Pomac as inheritance of mankind. In this área a living algarrobo tree is reponed whose age could be greater than one thounsand years and at present is venerated by the local people. This tree is a silent witness of the rise and fall of the great Sican Culture (850-1100 a.C.)

 

 

EL ALGARROBO MILENARIO DE LA MERCED

El “potrero” La Merced debe su nombre a la “huaca” ubicada a escasos kilómetros, dentro del complejo arqueológico Pomac. El nombre original debió haber sido “Las Mercedes” y lo demuestra el hecho de que son en realidad, tres montículos los que conforman el santuario de La Merced, de cuyo cementerio se han extraído tumbas de alto “status”, acompañadas de valiosas ofrendas metálicas de estilo Sican medio (850 – 1100 d.C.)

Partiendo del pueblo de Batán Grande, hacia el oeste, llegamos al caserío de La Zaranda,

antes conocido como Las Astillas, que se caracteriza por el poblamien-to de “sapotes”(Capparis angulata) y “bichayo” [Capparis ovalifolia); pasando la “tranca de los Benitez” llegamos al “Callejón de La Merced”, en donde empieza una verdadera selva enmarañada atravesada por el río La Leche; por el camino —a menos de un kilómetro— y a un costado, se yergue majestuoso un algarrobo viejísimo que a pesar de su antigüedad, continúa en producción, habiendo renacido nuevas ramas de su tronco original que se arrastra cual sierpe por el suelo; su fuste tiene un diámetro de 2 metros en la base y sus ramas 1.50 m. Creo que no me equivoco al afirmar que el árbol puede alcanzar o sobrepasar los mil años de edad, previas consultas con especialistas, con quienes visitamos el “santuario” único en su género.

La adoración del algarrobo podría ser una tradición muy antigua cuyos rezagos se evidencian en nuestro magnífico ejemplar, llamado también por sus devotos “algarrobo del calvario”, por las cruces naturales que se observan en sus ramas. Generalmente, en los pueblos lambayecanos, se han conservado cruces de algarrobos que atraen gran cantidad de fieles; es el caso de la Cruz de Chalpón en Motupe, Pañalá en Mórrope y en Batán Grande, la Cruz de Pativilca, cuya adoración data del año 1870 aproximadamente, celebrándose su fiesta la primera quincena del mes de mayo (Maeda, 1984).

Prácticamente, somos los primeros en documentar la historia del algarrobo milenario (Maeda, 1985); pues muy pocos, salvo los lugareños, conocían su existencia. En La Zaranda, sólo hay una cruz con festividad local, llamada “De los Pocitos” cuyo primer “dueño” fue don Alfonso Santisteban Siesquén. Actualmente, la han “heredado” la familia Benitez, quienes nos informan que su capilla fue construida por orden de don Jorge Aurich Bonilla, ex copropietario de Batán Grande, en agradecimiento por el hallazgo de una tumba precolombina.

El algarrobo convive con “faiques” (Acacia macracantha), “palo verde” (Par-kinsonia sp.), “cun-cun” (Vallesia dichotomica), “sapote” {Capparis angulata), “bichayo” {Capparis ovalifolia), y ha sobrevivido a una rara enfermedad que observamos luego de las lluvias de 1983 que aniquiló a gran cantidad de algarrobos en la zona. Los árboles fueron totalmente cubiertos por “jabonillo”

(Luffa operculata) dando la impresio. de ser una especie de “cuevas vegetales”; al “jabonillo”, lo atacó un insecto que llamaban “chinche de monte” (hemíptero?), con alas anaranjadas y pintas negras, amén de las langostas que continuaron con la depredación. El fenómeno se observó en todos los “potreros” batangrandinos (La Calera, Jayanqui-llo, Santa Clara, Jotoro, El Verde, La Palería, etc.) que constituyen un verdadero edén del algarrobo, el bosque más extenso y mejor conservado de la costa del Pacífico.

El algarrobo venerado, tiene una apariencia tétrica que alimenta aún más, el temor que sus devotos le tienen, origen de toda adoración. Sus ramas se han inclinado hasta el suelo, debido al peso y a la edad; retorcidas y leñosas, debajo del frondoso follaje, dan una vista muy impresionante. En un costado, le han acondicionado un pequeño velatorio, hecho de varillas de caña brava, en donde jamás faltan unas monedas de limosna, velas y hasta flores. El autor visitó por primera vez el singular adoratorio gracias a la inquietante búsqueda de datos para enriquecer la historiografía de Batán Grande que realiza el Sr. José Maeda Montenegro, ya conocido cronista lambayecano.

Quizá el que mejor conoce la historia del “algarrobo milenario” es don Roberto Benitez, quien constantemente cuida del árbol, así como sus devotos que al pasar le hacen reverencia. Su historia se remonta al año 1927, cuando en un intento por cortarlo como parte de la tarea de la tala masiva —con el propósito de hacer carbón— que se inicia en 1925 en forma intensiva, por orden del ex-propietario, don Juan Aurich Pastor, el leñador fracasó en su faena por circunstancias atribuidas al poder mágico del árbol.

La tala se prolongó hasta el año 1930, época en que se empezó a hacer los linderos (cercos) que dividían los diferentes “potreros”. El algarrobo milagroso permaneció en pie después de la carbonización masiva del año 1935, que afecfo mayormente el bosque de La Palería y que continuó hasta 1960 con la administración de Pucalá. El miedo y respeto al algarrobo aumentó cuando a Pedro Ordoñez se le quebraron de la parte metálica, tres hachas eh forma consecutiva, cuando quiso acabar con la vida del árbol, desafiante al tiempo y a la depredación. Cuando reanu- dó su labor, su temor fue intenso y abandonó su propósito. A “Goyo” Ayala Castillo, lo mordió una “cascabel” —que todavía sobreviven en la zona— cuando se disponía a cortarlo; don Manuel Coronado, cada vez que pasaba cerca al algarrobo, le hacía reverencia quitándose el sombrero. Cierta vez, en estado etílico y con los efectos del “cañazo”, en forma desafiante trató de pasar sin hacer su acostumbrada reverencia, lo que le costó un tremendo golpe al caerse inusitadamente del caballo. Eglover Benitez, cierto día tomó “prestadas” unas monedas que algún devoto le dejó para que le compraran velas, el “préstamo” se prolongó tanto, que Eglover tuvo continuas pesadillas que acabaron cuando cumpüó con comprarle las velas; todos ellos y otros más, son ahora los más fieles devotos del milagroso algarrobo y jamás dejan de visitarlo, hay quienes afirman que hasta los brujos lo invocan por su poder mágico. No cabe duda que este árbol es el más antiguo de la región costeña; más aún, del llamado distrito estepario norperuano (Dourojeanni, 1982), que merece ser considerado dentro de todo estudio que sobre elProsopis pallida se haga.

EL ALGARROBO SIN ESPINAS DE BATAN GRANDE

Es notoriamente diferente el Prosopis pallida de Batán Grande con el que hay en Piura; vale la pena hacer algunas anotaciones que contribuirán a la diferenciación del algarrobo sin espinas que en nuestra zona se encuentra casi extinguida, cosa que debe poner en alerta a los botánicos. El algarrobo batangrandino es aparentemente menos robusto que el piurano. Sus ramas son más “latigudas”; posee abundantes espinas y bien conformadas; es de mediano tamaño; su corteza es de color más claro y menos rugosa; su madera blanquecina (o cremosa) es menos resistente que otras variedades; sus tallos son más frágiles y con la humedad y el peso de su fructificación, se inclinan o se desgajan; es coposo y forrajero y en cultivos experimentales se recomienda utilizar “turbos de algarrobo” o paradores para ayudar su equilibrio; sus hojas pueden ser más grandes y anchas; requiere de zonas húmedas o napas freáticas profundas; florece entre noviembre y febrero.

 

ALGARROBO DE VAINAS AMORATADAS

En toda la zona de Batán Grande, solo existe un ejemplar de algarrobo con frutos “amoratados” (lila), ubicado en el caserío Tres Puentes, cerca a la casa del extinto Sr. Jesús Rivas, Pensamos que en proceso de digestibilidad, las acémilas que venían con los “arrieros” de sitios de Piura, fueron portadores de la semilla.

EL COMPLEJO CULTURAL Y PAISAJISTICO DE POMAC

El vocablo Poma podría derivarse del original Pomac o Pogmac, así lo encontramos en los Títulos de la Comunidad de Indios de Santa Lucía de Ferreñafe, que data del año 1782 de la medición realizada por el Comisionado Juez de la Real Cédula, don Juan Muñoz y Villegas. Encontramos también desde tiempos inmemoriales, una extensa área al oeste de Batán Grande, con el nombre de un personaje (PogmaSa).

Debido a las gestiones efectuadas por el arqueólogo Izumi Shimada, se declaró a Pomac, como Zona de reserva e intangible (DS 39-84-ED); y posteriormente, la UNESCO lo ha declarado Patrimonio de la Humanidad. De sus cementerios precolombinos se han extraído más del 80% del conocido “Oro del Perú” que se exhiben en museos nacionales y extranjeros y en colecciones particulares del mundo; posee un área de 40 km2 y se divide en tres potreros, denominados como Poma I, II y III, respectivamente, encontrándose los dos primeros comprendidos en el Decreto Supremo. El último, situado más al norte ha sido afectado por invasiones depredadoras. Pomac alberga arbustos xerofíticos que caracterizan los bosques espinosos sub tropicales (Tosí, 1960) y su importancia la hemos dado a conocer regularmente (Maeda, 1985, 1987 y otros); Pomac, adquirió fama desde los años treinta, por las furtivas excavaciones de “huaqueros” cuya tradición y “técnica” la inicia Hipólito Granados y Augusto Bances, descubridores del desaparecido Tumi de oro, en diciembre de 1936. Mal llamado de lllimo, porque Pomac estuvo comprendido siempre (desde 1597 con el capitán Francisco de Barbarán, como propietario de la hacienda Batán Grande) dentro de los límites batangrandinos. Este complejo arqueológico constituye el sitio exclusivo de los famosos tumis con ídolos de oro y bronce, de las ofrendas que acompañaban a los personajes de alto nivel que llegaban hasta Pomac para ser sepultados, ataviados con sus

máscaras (engrapadas hasta en número de nuev’ José Aurich: información oral), pectorales, brazaletes, piedras preciosas (esmeraldas y turquezas), etc.

El primer trabajo sistemático que se realizó fue en 1937 efectuado por Julio C. Tello y Mejía Xesspe, atraídos por las noticias de hallazgos de grandes tesoros efectuados por huaqueros financiados por tres socios, Carlos Muñoz Romero, Er-gasto Silva Guillen y Jorge Quiñonez Arizola. Los trabajos de Tello fueron infructuosos y desde aquel año, no se efectuaron excavaciones científicas, sino hasta 1979 por el Proyecto Arqueológico Batán Grande—La Leche, dirigido por Izumi Shimada, cuyos resultados han sido óptimos hasta la fecha.

Estudiosos como Asborn Pedersen, reportaron grandes huaqueos en Pomac (1976). Este hallazgo realizado por un ex-copropietario de la hacienda, dio como resultado la remoción de 5000 m3de tierra y los objetos metálicos continuaron extrayéndose ayudados con una motobomba que extraía el agua, debido a la gran profundidad de las excavaciones (información oral de testigos).

El arqueólogo norteamericano James Ford, estudió especialmente la cerámica de las “huacas” La Mayanga y La Soledad, de ocupación mochica. La gran cantidad de cerámica (tiestos) recogida entre 1940 a 1950 debidamente clasificada, por error, se mezcló en Lima, destruyendo el trabajo intenso de Ford (Oscar Fernández de Córdova: información personal). También han estudiado la zona, Kosok y Schaedel durante la década del 50.

Pomac guarda evidencias de ocupación Pre cerámica (5000 años) y del Forma-tivo (1000 a.C.) con el descubrimiento del Templo de las Columnas, destapado por huaqueros en 1964. Shimada en base a una fotografía publicada en Rev. Firruñap No. 25, 1966 ha realizado un estudio prolijo de la arquitectura y contextos culturales de esta construcción maestra de adobe, con columnas hechas a base de segmentos con adobes cónicos y una gran escalinata principal de 16 metros de ancho, diez de profundidad y cinco de altura, construida especialmente para el difunto curaca o sacerdote y luego sepultada sin darle uso de ninguna especie, como una ofrenda de sacrificio físico especial y no “retocada antes de sepultarla” como se propone (Shimada, 1981).

Las corrientes Moche (centrada en Pampa Grande alrededor del año 650 d.C. en su última fase), Wari, Cajamarca y Pachacamac, coadyuvaron para la definición cultural Sican que erigió su centro ceremonial y necrópolis principal precisamente en Pomac. La tradición Sican (Si = luna, An = casa), ha sido documentada ampliamente por I. Shimada durante trabajos de campo intensivos y en forma periódica. Sus pirámides “El Corte” y “Las Ventanas” constituyeron monumentos centrales durante el período del Horizonte medio (850-1100 d.C.) y sus cementerios han sido profusamente saqueados, principalmente el de Las Ventanas, en el lado sureste, en donde se encontró el Tumi de oro robado en 1981 del Museo de Pueblo Libre y posteriormente destruido.

Las construcciones monumentales de “El Loro” y “La Rodillona”, imponentes con sus 30 metros de altura, constituyen las construcciones más tardías edificadas alrededor del año 1000 al 1250, con la misma técnica de “Chamber and Fill” o “Cámaras rellenadas”.

Estos templos conforman la llamada Plaza Sican, teniendo al centro un montículo conocido como “El Moscón” o “Colorada”, por su superficie rojiza, debido a la quema a que fue sometida, posiblemente en ceremonias nocturnas y con el cielo despejado característico de Batán Grande, por lo que sus antiguos habitantes lo bautizaron como Sican (Casa de la luna) (Maeda, 1982). El algarrobo fue empleado también como elemento estructural con una noción amplia de ingeniería civil y religiosa; en 1983 observamos por primera vez, las bases de algunas pirámides, especialmente “El Loro”, que mostraba en los lados de base rectangular, troncos salientes; estos están dispuestos de manera tal, que distribuyen regularmente las cargas del edificio hacia el suelo, funcionando como una “zapata” de madera. Asimismo, sirvió como elemento de soporte para los pisos superiores, elaborados a base de compartimientos rellenados, ahorrando así fuerza de trabajo y material básico de construcción (adobe marcado).

Pomac ha dado también a la reconstrucción arqueológica, evidencias de una posible moneda- hacha (Olaff Holm, 1967) que son básicamente de bronce arsenical (cobre-arsénico) elaborados con la novedosa tecnología Sicán conocida como “Prill extraction” (Shimada: informes varios sometidos al INC, Lima) que daría nuevo enfoque al modo de producción en el área andina. Estos objetos se encontraron en gran escala en la llamada “Huaca menor” reportada por Pederson, dentro del recinto Sican, en el que también se encuentran las pirámides “Las Botijas” y “El Corte”. Mediante una prospección reciente en el área, hemos ubicado un posible subterráneo que uniría por lo menos dos templos (La Rodillona y El Loro). Esta infraestructura podría estar relacionada con algún pasadizo secreto o una necrópolis todavía inexplorada, que daría un vuelco total a la perspectiva cultural de la arqueología norteña, algo realmente extraordinario, que queda ya documentado en este artículo como primicia.

Batán Grande tuvo una amplia red de caminos que lo comunicaban con el norte, ñor oriente, hasta los lavaderos de Chinchipe, de donde parece proceder la gran cantidad de oro elaborado en esta zona. Mediante un sistema casi esclavista (hay evidencias de uso monetario) podían colocar a cientos de indígenas a lo largo del río; cada uno de ellos, si extraían una sola pepita de oro, hacían una cantidad bastante considerable, suficiente para pagar el requisito de tener acceso a la necrópolis Sican.

Pomac presenta también, restos de lo que fuera el río La Leche; pues, este va desplazándose de sur a norte, dejando atrás su lecho original. Este fenómeno dio lugar a la construcción del Canal Taymi II (el primero al parecer, fracasó desembocando al sur del cerro El Cóndor)(Shimada, 1983: Informe sometido al INC, Lima) que llevó agua al centro El Purgatorio, última capital Sican (1250 d.C), pocos kilómetros al oeste de Pomac (en Túcume). En Jotoro, potrero vecino de Pomac, hemos documentado también una anomalía geológica caracterizada por sumideros y fisuras que alcanzan varios kilómetros, originadas por presiones ascendentes de domos salinos en conjugación con sinclinales y anticlinales, subyacentes a la superficie aluvial formada sobre una plataforma de abrasión marina poco profunda del Terciario tardío (mioceno y plio-ceno) (Alan Craig, geomorfólogo, Univ. Atlantic, Florida). Esta anomalía o falla geológica estaría ocasionando gran pérdida de volumen de agua del río La Leche, el único de la costa que no llega al mar (El Comercio, 11 de junio de 1988; pág. 1. Declaración de José Maeda A.).

FAUNA Pomac no solamente guarda elementos culturales arqueológicos y geológicos; sino también, una rica fauna silvestre que encuentra su habitat en el inmenso bosque. Todavía observamos ruiseñores, pájaros carpinteros, águilas, martines pescadores, osos hormigueros, urracas, tordos, chiroques, chiscos (variedad color blanco), chihuizos, loros cabeza roja, ardillas, iguana, venados, cascabel, macanche, colambo, etc., que hacen de Pomac, un verdadero Santuario Cultural de la Humanidad

 

 

BIBLIOGRAFIA

DOUROJEANNI, M. 1982. Evaluación del impacto ecológico de la irrigación de San Lorenzo (Piura, Perú). Zonas Aridas No. 2, p. 10.

HOLM, O. 1967. Money axes from Ecuador.Folk. Vol. 8- 9, pp. 135-143.

 

MAEDA A, José. 1982. La cultura Sican en Batan Grande. Diario La Industria. Chiclayo 3 de junio, p. 2. 1984. Pattvilca, su Cruz y Tradición. Diario La Industria. Chiclayo, 21 de mayo, p. 2. 1985 a) Datos inéditos sobre el Tumi de oro de Batán Grande. La Industria. Chiclayo, 10 de enero, p. 2. 1985 b) Un algarrobo venerado en el Perú. Suplemento Lundero de La Industria. Trujillo- Chiclayo, 30 de junio. 1937. Pomac: Patrimonio paisajístico y cultural del mundo. Dominical de La

Industria. Chiclayo, 3 de mayo, p. 3.

PEDERSEN, A. 1976. El ajuar funerario de la tumba de la Huaca menor de Batán

Grande. Lambayeque, Perú. Actas del XXXI Congreso Internacional de Americanistas. 2:60-73.

Ciudad de México.

SHIMADA, I. 1981. Informe de los trabajos realizados en 1980 en Batán Grande.

Lambayeque, Perú. Sometido al Instituto Nacional de Cultura. Lima. SHIMADA, I. y ELE RA, C.

  1. Excavaciones efectuadas en el Centro ceremonial de Huaca Lucía—Cholope, del Horizonte

temprano. Batán Grande. Costa norte del Perú. 1979-1981.

 

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“EL NIÑO”: ANÁLISIS HISTÓRICO Y SU IMPACTO EN EL AMBIENTE NATURAL Y EN LAS CULTURAS PREHISPÁNICAS, HASTA LA ACTUALIDAD.


Ocurrencia desde hace 5,000 años.

Huaca “El Loro” en el Bosque de Pomac, que corre el riesgo de daños severos por El Niño.

“EL NIÑO” :ANÁLISIS HISTÓRICO  Y SU IMPACTO EN EL CAMBIO AMBIENTAL Y  DE CULTURAS PREHISPÁNICAS HASTA LA ACTUALIDAD.

Por: José Maeda Ascencio                                                                     

Desde hace aproximadamente cinco  mil años se sucede periódicamente el Fenómeno del Niño, que tiene incidencia generalmente desde el mes de Diciembre; por eso su nombre. Si la periodificación oscila entre 475 a 500 años en cada evento, diríamos que el fenómeno natural ha ocurrido más de  300 veces consecutivas con diferentes intensidades, afect5ando, en el caso de Lambayeque, Tumbes y Piura, todos sus valles. Se considera que cada 500 años, la ocurrencia es de magnitud catastrófica, denominado Mega Niño, que ha sido el marcador de cambios naturales impactantes, tanto en flora, fauna como en cambios climáticos. En esta oscilación sinusoidal, cada pico máximo corresponde a un cambio en las estructuras culturales de diferentes civilizaciones habidas en el mundo andino; a cada cambio corresponde en términos arqueológicos el nombre de culturas correspondientes, que van desde las pre-cerámicas (5,000 a.C) hasta los Incas.

Las transformaciones de caracteres naturales  se dan principalmente en el llamado Desierto Desecado-Premontano Tropical, cuya temperatura suele oscilar entre los 18 a 25°C, con una precipitación normal anual de 20 a 50 mm de altura de agua. En esta zona el suelo generalmente es compacto y arcilloso- arenoso en las márgenes de los valles, con una población forestal poblada de algarrobos (Prosopispallida-pallida, aunque diferenciamos ahora el algarrobo lambayecano del piurano, que son morfológicamente diferentes, cuya diferenciación y clasificación taxonómica aún no se da), zapote  Capparisangulata), bichayo (Capparisovalifolia), el faique (Acacia macracantha), llamado “Espino” en el norte y Huarango en el centro, siempre con algunas variantes morfológicas,cuncuno (Parkinsoniasp).

EL NIÑO EN LA HISTORIA Y CAMBIOS CULTURALES

Desde las primeras civilizaciones del Horizonte Formativo , 5000 años atrás, desde Caral, Chivateros, Cucaracha, Kotosh, Guitarrero. Ventarrón,etc), el fenómeno El Niño Oscilación Sur, ha sido el causante de su colapso obligando a reestructurar sus respectivas sociedades, especialmente en contextos políticos y conceptos religiosos, asumiendo el liderazgo nuevos grupos o clanes de poder, imponiendo nuevo estilo de gobierno; así, estas culturas se transformaron y la arqueología les ha dado nombres diferentes conforme evolucionaron, siendo naturalmente, los mismos pueblos, las mismas razas o étnias, sus descendientes que adoptaron patrones de desarrollo diferentes. Cada 475 o 500 años, entonces, la arqueología andina, desde el planteamiento del Dr John Rowe (1958), con algunos ligeros cambios, se reconoce la secuencia  dividida en Horizontes y Períodos:

Horizonte Precerámico (5,000 a.C -1,500 a.C), Horizonte Formativo o Temprano (1,500 a.C -500 a.C), Período Intermedio Temprano (500 a.C-100 d.C), Período Intermedio Tardío (100 d.C-550 d.C) Horizonte Medio(550 d.C- 1,100 d.C) y Horizonte Tardío(1,200-1460 d.C).

Aun cuando se postuló la hipótesis (Julio C. Tello) que Chavín es la cuna de la civilización andina, lo cierto es que solo ha sido una expresión más del gran panorama del desarrollo de las culturas formativas que desde Piura con Ñañamique, en Cajamarca con Pacopampa, Layzón, Huacaloma, KunturWasi (estudiado por YoshioOnuki) y Lambayeque con el fenómeno Cupisnique en  La Lucía. Cholope (en Pomac, Batán Grande), Cayaltí con la mayor cantidad de piezas de alfarería de este período salidas por huaqueo de sus huacas, Purulén en el valle bajo de Saña, estudiado por Walter Alva en 1983 y ColluzZarpán, nombre que acuñé a mi descubrimiento del Templo de los Adobes Cilíndricos estudiados después por W. Alva y Ignacio Alva Meneses, a quien agradezco mención y mi crédito como descubridor de la única construcción monumental con adobes cilíndricos en América Nuclear, en su libro “Ventarrón”.

Las construcciones monumentales, canales de regadío, parcelas, viviendas precarias de caña “berabes”  o brava (así lo encuentro en documentos coloniales de 1597), fueron devastadas por Niños extraordinarios  que debieron  ocurrir por los años 500 a.C y luego en el 550 d.C;  se ha documentado arqueológicamente que por el año 562 d.C, luego de las intensas lluvias, se iniciaron 32 años consecutivos de intensa sequía  en Lambayeque y gran parte de la costa norte; en el año 600aparece un aluvión en el Valle de Moche que los obliga a trasladarse a los valles lambayecanos,  cuyos centros de poder estaban bastante debilitados; los mochicas aparecieron en el norte,desde aproximadamente el año 550 d.C desde Lurín, Trujillo, Lambayeque hasta  Piura, en donde confluenciaron con Vicús (fase alfarera Vicús Moche), conformando una especie de pequeños Estados políticos, tanto en el Norte como en el Sur; la sociedad o Cultura Mochica, con nueva tradición tecnológica especialmente en arquitectura e ingeniería hidráulica y metalurgia, aportando al mundo entero el Bronce Arsenical, antes de la aparición del Bronce  de Cobre con Estaño en el viejo mundo; en la construcción, se erigen templos de adobe y algarrobo utilizando plataformas  de cámaras rellenadas con deshechos, Donnax (conchitas de mar, llamadas “palabritas” en Piura), cada una con techumbre de algarrobo, caña y barro,  comunicadas por rampas inclinadas. En ingeniería hidráulica pasan a ser de los más destacados del mundo andino, uniendo los valles del Chancay con La Leche con los canales Raca Rumi  que traviesa la gran Pampa de Chaparrí y el Taymi, que desde Chongoyape llega a Túcume, pasando por los feraces campos de Pósope, en donde aún se pueden advertir los surcos en culebrina y en zigzag. En algunos casos, en Pampa de Posope, en Pátapo, valle de Lambayeque, antiguo cacicazgo de Cintu, se evidencia que algunos trazos de canal, nunca funcionaron por su deficiente diseño.

En el año 575 d.C: Se tienen registrados datos de un  Mega Niño, que hizo colapsar las estructuras de la sociedad Mochica, que los obligó a ubicarse en su quinta y última fase arqueológica en Pampa Grande, que llegó a tener unos quince mil habitantes en 6 kms2. Se4 ha registrado que después de las lluvias venía una etapa de reconstrucción de los monumentos religiosos y canalesrecayendo abruptamente para ser desplazados por una nueva corriente ideológica renovadora por el año 100 d.C, año en el que se dan las catastróficas lluvias que refiere la Leyenda de Ñaymlap publicada por Cabello de Balboa en 1586, en el que se narra las fuertes lluvias caídas 30 días y 30 noches consecutivas, que ocasionaron que a su líder Fempellec,  lo fondearan en alta mar, en actitud de sacrificio tributario; la Luna entonces dejó de ser la Diosa principal; pasadas las lluvias, “los cielos oscuros se despejaron y apareció nuevamente el Sol”, conforme relata JurgenGolt en un su recopilación de tradiciones prehispánicas; yo he interpretado esta narración como un cambio climáticoque conllevó al cambio radical de ideología religiosa; entonces el Sol pasó a convertirse en deidad principal de los Moches, tal como he planteado en mi trabajo “ Sicán en la documentación Colonial Temprana: Un análisis para la elucidación de la cosmovisión religiosa de la cultura arqueológica” (www.monografías.com; Revista Umbral de la UNPRG, n° 9-10- 2005); mi trabajo ha sido incluido en la tesis doctoral de GoMatzumoto, Universidad de South Illinois, con el visto bueno del DrIzumiShimada, profesor  de Matzumoto y asesor de su tesis. El llamado Dios Sicán por Shimada, entonces, es equivocado; no es más que la representación del féretro del líder Ñaymlap y sucesores con máscara ciega que tiene acepciones de ave, que podría ser el Pandión marino de Yakloveff, el búho de Rebeca Carrión Cachot o el águila marina de Federico KauffmannDoig; el Dios Sicán, entonces, no es el que se representa en el llamado “Huaco Rey” de Rafael Larco Hoyle y Jorge Zevallos Quiñonez y en las famosas máscaras de tumbaga (aleación de oro y cobre) salidas principalmente de Pomac; la deidad de los Sicanes fue el Sol, que aparecen en el espectro arqueológico por el año 1,100 d.C conformando el Primer Estado Prehispánico Andino, mejor elaborado y organizado que el llamado Estado Wari, que no alcanzó los niveles de tecnología y producción de bienes de subsistencia y tecnológicos de los sicanes, en quienes influenciaron mediante peregrinaciones de difusores religiosos, orfebres y alfareros durante inicios del Horizonte Medio (750 d.C) complementando la influencia de los estilos Cajamarca y Moche y Pacahacámac, como postula IzumiShimada. Es de imaginarse y reconstruir, que después de las lluvias, el Valle La Leche, Chancay, Saña, Motupe y Olmos, hayan generado el reverdecimiento con población óptima de flora y fauna, que permitió intercambio y reciprocidad de bienes de subsistencia con regiones de sierra y ceja de selva; abundancia de zapallos, zapote, algarroba, yuca de monte, tomatillo, cayhuilla, cucurbitáceas, trigo, maíz, pescado salado de río y mar, aves de corral, cuyes, etc; hasta principios mediados del siglo XX, según narran ancianos batangrandinos, después de las lluvias aparecían pumas de monte, osos hormiguero, pavas aliblancas, perdices en cantidad, conejos silvestres cuyos ojos brillaban por las noches en las afueras del pueblo, venados, iguanas grandes muy apreciadas por los pobladores rurales; el “macanche”, serpiente de bosque seco, lo he visto disfrutar en las mesas rurales de Batán Grande. Las lluvias traen devastación, sequía y luego, regeneración y abundancia.

Luego del Mega Niño del año 1,100 d.C, corroborado por estudios geomorfológicos realizados por el Dr Alan Craig en 1979 para el Proyecto Arqueológico Batán Grande- La Leche, en los sedimentos aluviales de huacas Chotñamcap, que debe ser su verdadera acepción muchik ( corrijo “Chornancap”) y Chotuna,se sucede el  dominio en Lambayeque del ReynoChimor, que se desplaza desde Chan Chan , dominando los diferentes Fillcadoso Curacazgos lambayecanos(conforme acuño el término muchik costeño, más apropiado que Curacazgo y Cacicazgo, que son términos centroamericano y runa simi, respectivamente) , debida cuenta que, habiendo colapsado el mega centro religioso y funerario del Bosque de Pomac, en la intención de ser reemplazado por el Complejo de Túcume, jamás lo consiguieron; la peregrinación no fue continuada en este último lugar y su decadencia fue ostensible, dejando de ser centro de poder  el otrora Valle del río Lamcarlech, o “La Leche” (cabecera de Agua) conforme ya he documentado en artículos varios y que en algunos casos, ha sido mal plagiado, como el nombre que el arqueólogo Carlos Elera ha querido imponer a Huaca La Rodillona, la más alta de Pomac, con el nombre de “Lercarlech”, término, supuestamente muchik, que no existe ni ha sido registrado en documento alguno.

MEGA NIÑOS EN LA HISTORIA NORTEÑA

El Niño puede ser generalmente, Moderado, Medio, Extraordinario y Mega Pluvial; los extraordinarios se han dado en la región Lambayeque, registrados históricamente en varias ocasiones, como la de 1720 que desde el mes de marzo azotaron la Villa de Santiago de Mirafloires de Saña, desapareciendo sus casas y dañando severamente sus templos monumentales de ladrillo, que la convertían en el Potosí del Norte; la población que quedó se vio obligada a construir en el margen derecho del río aguas abajo, en donde actualmente se ubica; según relato de escribanía, las aguas cubrieron las alturas de las casas, llevándose todo a su paso; las casonas coloniales construidas desde su fundación hispana por el Capitán  Baltazar Rodríguez en 1560, fueron dañadas y sus habitantes españoles emigraron a Lambayeque, en donde construyeron, seguramente, réplicas de sus antiguas mansiones, dejando esclavos negros en Saña que hicieron libertinaje una vez libres, dando origen también al desarrollo de tradiciones culturales especialmente musicales, como la Conga, la Polka Raspada, Lundero, Tondero, que se dio también, paralelamente en las zonas rurales de Lambayeque y Piura, dándose las décimas y las Cumananas, que no son patrimonio de Sana esta última, sino, de una tradición prehispánica como ya he demostrado anteriormente (Triste y Cumanana: Tradición Prehispánica Muchik). El interés por estudiar  El Niño en Perú, en su pionera histórica, se reconoce a Hipólito Unanue, que registra el evento en el verano de 1803-04 en Lima, relacionando y cotejando datos con las fluctuaciones térmicas de Hamburgo, Viena y París, datos que publicó El Mercurio Peruano. En Lambayeque es interesante el aporte de Enrique Bruning, cuyas notas estudiadas en el archivo del Museo de Hamburgo han sido publicadas por el maestro Richard Schaedel -198- en su  “La Etnografía Muchik  en las fotografías de H. Bruning: 1866-1925”, donde  anota y rescata terminología muchik para cada evento y nomenclatura de especies de flora, fauna y costumbres etnográficas del pueblo Muchik, al que él tanto amó.

El Escribano Bernabé Alcócer y Valdiviezo  escribió unas Probanzas, testimonios de indios  respecto a lo sucedido en 1578, año en que cayeron lluvias catastróficas en Lambayeque, por entonces, dentro del Corregimiento de Trujillo y Saña. Parte del escrito fue publicado en 1906 por Marco Cabero en su artículo “El Corregimiento de Saña y el problema histórico de la fundación de Trjillo” (Revista Histórica n°1); las probanzas son también, solo mencionadas por Bruning en su Provincia de Lambayeque, proporcionadas por Cabero; pero es María Rostworoski de Diez Canseco, quien ficha y estudió el viejo documento y lo publica, un extracto, en El Comercio. Luego, en su integridad, el Dr Lorenzo Huertas Vallejos nos entrega las Probanzas íntegras en su “Historia y Ecología: Probanzas de indios y españoles referentes a las catastróficas lluvias de 1578, producidas en los corregimientos de Saña y Trujillo”. Este evento fue catastrófico y se puede clasificar como un Mega Niño por la magnitud de sus daños. Luego del 24 de Febrero, el 3 de de Marzo cayó un verdadero aluvión que inundó la región hasta el 5 de Abril, narrando las probanzas que los ríos y canales “se salieron de madre”, devastando las poblaciones; un ramal del río Lambayeque entró en Chiclayo, las casas de adobe se derritieron, la Iglesia San Pedro de Lambayeque “se vino abajo” y, seguramente, las aledañas capillas de negros e indios que aún siguen en píe.

Saña nuevamente sufrió estragos. La población se refugió en cerros y huacas altas; muchos se ahogaron y aparecieron epidemias que afectaron a niños y ancianos; las gallinas, patos y cuyes desaparecieron cundiendo el hambre; se obligó a los naturales y curacas a reconstruir el Taymi , (que deviene del apellido muchikTaymexu que ubicamos como Regidor de Naturales en la historia de Chiclayo) y acequias; aumentaron los tributos drásticamente y ante la imposibilidad de tales pagos, los caciques fueron apresados y engrilletados en cepos, que durante la haciendas después, les llamaron “ la barra” (los indios eran sentados y sus tobillos engrilletados en una barra de metal); aparecieron ejércitos de ratones, langostas, gusanos verdes, amarillos y negros; ratas del tamaño de un cuy; fenómeno similar  se sucedió en la zona de Batán Grande en 1983, 1988 y 1998; mi padre calculó de dos a tres kilos de grillos por casa cada noche (citado por James VreelandJr, en “Agricultura tradicional en el desierto de Lambayeque durante un año aluviónico” (1986-págs 599 y 600)y los sapos reventaban como  globos ante el transitar de los automóviles que iban vía Batán Grande y viceversa; nunca olvidaré el espectáculo a eso de las 6 pm cuando transité en  un auto colectivo a Batán Grande, en donde me crie, las lluvias fuertes que combinaban con la caída de quebradas por doquier a la altura de la ensenada de Cerro El Portachuelo, que forma parte de la estribación andina de Pampa de Chaparrí en su lado sur. Las lluvias han sido también el principal motivo para la emigración costa sierra, desde tempranas épocas coloniales; es por eso que el idioma Muchik ya se hablaba en Balsas, cuenca del Marañón por el siglo XVI según refiere Hans Horkheimer, erudito alemán que visitó Chiclayo también y después de 1578, el fenómeno migracional se repitió; los pueblos quedaron diezmados y se hicieron pregones invitando a “chinas” de los pueblos a casarse con indios; por cada matrimonio las parroquias ofrecían un gallo y doce gallinas, que, entonces, era significado de inicio de un capital. El campo santo de la Iglesia Santa Lucía de Siracusa de  Ferreñafe  está lleno de esqueletos de naturales que datan de esta época, así como en los demás pueblos lambayecanos. El hambre obligó a los naturales a comer lagartijas, iguanas, hierbas, tomatillo silvestre que he visto nacer en los cerros batangrandinos por doquier, algarroba y zapote; después de las lluvias, la naturaleza es pródiga apareciendo zapallos silvestres y ya tardíamente el zapallito de monte mejorado que dio como resultado el Loche, que puede datar de hace 300 años, no más, según análisis botánico del Dr. Leopoldo Vásquez Núñez, de la Universidad Nacional Pedro Ruiz Gallo (www.josemaeda.wordpress.com).

Las lluvias retrasan la floración del frejol (de palo), sandía silvestre y del algodón (nativo y comercial) y en cambio, la fructificación de la ciruela y el mango es óptima; he observado también la Cayhuilla silvestre y el llamado “maicillo”, que no es otra cosa que el retoño del Zea mays nativo que tuvo una longitud de unos 3 a 4 cms de longitud. En 1998 los algarrobos batangrandinosfueron totalmente cubiertos por el jabonillo (Luffaoperculata) que los asfixió y a al jabonillo lo atacó un hemíptero llamado “Chinche de monte”.

Chiclayo no ha vuelto a ver lluvias mas fuertes que las de 1925, que fueron extraordinarias, que afectó las incipientes industrias de textiles y tinas de jabón y lejía, que estaban en auge tanto en Lambayeque como en Piura. En Marzo cayeron las lluvias más fuertes desde Tumbes hasta Pisco; también castigó Lima, cuyos daños se compararon con los de 1891

EL NIÑO EN PIURA EN 1998: CAMBIO CLIMÁTICO EXTRAORDINARIO

En 1997 emigré a Piura; semanalmente transitaba por la panamericana vía Bayóvar, que paulatinamente, a ambos lados, las lluvias fueron formando grandes depósitos de agua, que se conocen como la “Laguna La Niña” ,el “Lago Ramón” y la laguna “Ñapique”; las lluvias destruyeron varios tramos de la pista asfáltica que obligaron después a colocar puentes Bayli, mientras se utilizaba la antigua vía  Olmos y La Capilla. Varias veces tuve que bajar del bus y caminar varios kilómetros a pleno sol hasta hacer los transbordos y otras veces, cruzar de noche el río La Leche a la altura de Mórrope. En Piura se dio el Fenómeno del Niño  con categoría de “Gran Niño”; observé sistemáticamente el proceso de cambio climático que se inició el 6 de Enero de 1998; diariamente tomé apuntes de los hechos que me fueron impresionaron a medida que el evento natural se desarrollaba; las lluvias continuaron el 7 del mismo mes, lluvia que duró hasta las 5 a. m; luego el 11, 12 y 13 empezaron a eso de las 8 p,m y continuaban seguido hasta las 2 ó 4 de la madrugada; por primera vez, observé destellantes y temerarios rayos y estruendosos truenos. En Batán Grande (Ferreñafe), viví intensas lluvias como las de 1970-71 y 1983 (entre Diciembre y Juio), que se dieron con similar intensidad en Motupe y Olmos, pero  jamás vi los largos rayos, como látigos, y la ferocidad con que rompen el cielo de las noches piuranas; desde el 18 hasta el 22, las lluvias solían empezar a eso de las 4:30 p.m y se intensificaban al promediar las 8 p.m con vientos huracanados; se calcula que han caído unas 300 lluvias de éste tipo desde hace aproximadamente 4,000 años (James Vreeland: Agricultura Tradicional en el Desierto de Lambayeque durante un año aluviónico:1985); yo vivía en el jirón Cuzco y desde ahí observaba como las calles y avenidas, se convertían en acequias en cuestión de minutos; los techos de calamina hacían tal ruido que hacían comparsa con la intensidad de las caídas de agua. Las tormentas eléctricas eran ya frecuentes; el 22 fue la lluvia más fuerte hasta ese entonces; se cayeron árboles de algarrobos en la ciudad, y observé que los algarrobos piuranos, aún cuando son clasificados dentro del verdor xerofítico como género Prosopispallidapallida (clasificación de Korikowski), leguminosa, como el lambayecano, se caían más rápido que éstos; su fuste más alto se desgajaba  dejando ver su estructura leñosa de color más claro, casi crema, que lo diferencia con el algarrobo batangrandino que tiene fuste más corto, pero más robusto y su estructura leñosa algo  rojiza, obviamente es más resistente a la humedad, así como follaje más decumbente; Propongo que ambos algarrobos son de diferente familia o variedad, dentro de los Prosopíspallida sin espinas; en Batán Grande los algarrobos se secaron porque fueron asfixiados por el jabonillo (Luffaoperculata)y la aparición de un insecto, un hemíptero que los rodeadores llaman “Chinche de monte” y millones de langostas que hacen recordar las narraciones del escribano Alcócer y Valdiviezo respecto a las catastróficas lluvias del año 1578 que arrasaron cultivos en Ferreñafe, transcritas por el historiador Lorenzo Huertas Vallejos que hace mención de una invasión de ratas de monte y la plaga de grillos que recuerdo, invadían nuestras viviendas batangrandinas que mi padre José Maeda Montenegro calculó en tres kilos diarios; en 1983 la carretera Batán Grande-Pátapo se llenó se sapos; similares cambios  se darían en Piura conforme se daban las catastróficas lluvias; el 22 de Enero de 1998 la lluvia continuó por dieciséis días. El 9 de Febrero el río Piura alcanzó su máximo caudal y amenazó con desbordarse; me atreví  a entrar hasta unos 15 metros del Puente Viejo  de madera, cuya loza era bañada por las turbulentas aguas del Piura; el tradicional puente se mecía y un turista  intrépido captó la escena con su cámara. En Trujillo su río se desbordaba llegando hasta su colonial Plaza de Armas. El 18, la lluvia se vuelve intensa y un rayo mató a un obrero en el Asentamiento Humano Los Médanos en Castilla; Sedapiura me encomendó desviar la quebrada de cerro El Boquerón en Paita; así, en plenas lluvias acepté la misión y con picos, palanas y vestidos con botas de jebe y capuchas impermeables  logramos con varios obreros, que las aguas y el espeso lodo se deriven directamente a la bahía de Paita; el puerto de la característica luna llena, era un completo lodazal y el fango dificultaba caminar por sus calles; el 22 de Febrero el río Piura llegó a los 3,400 m3/seg a eso de las 11 de la noche. El jueves 12 de Marzo, después de haber soportado tantos Mega Niños, los piuranos lloraron la caída de su tradicional e histórico “Puente Viejo”, que sucumbió, ante el voraz río, recuerdo, a las 5 y media de la tarde; mi noble y culta amiga, la poetisa y artista Elvira Castro  Vda de Quiroz, símbolo de la cultura piurana, a quien solía escucharla cantar tocando el piano de cola del Museo, le hizo un hermoso poema; a Elvira la vi llorar; en la madrugada de aquel día, el río se llevó un auto “tico” y una camioneta con un ingeniero al volante y su esposa, salvándose la mujer, que la providencia y las aguas lo botaron a la orilla. El Piura alcanzó entonces los 4,424 m3/seg, es decir, casi cinco millones de litros cada segundo; vi de cerca con audacia y temor, los grandes tumbos de su enfurecidas aguas. El 16 de Marzo viene a Chiclayo, pues al día siguiente celebraba  mi cumpleaños; acá me enteré que en la víspera se cayó el Puente de concreto “Bolognesi” con vehículos y personas que transitaban por la estructura en esos momentos., el río Piura llevaba 2,000 m3/seg. Al caerse los dos puentes, para ir a trabajar a Castilla, transitábamos por el Puente Grau en La Legua, regresando por Chiclayito y después, por turnos de cada veinte personas, regresábamos a la ciudad de Piura  a eso de las 8 p.m por el “Puente Cáceres”; el lunes 23 de Marzo se cayó el “Puente Simón Rodríguez” de El Arenal, hasta donde solía ir a inspeccionar su pozo tubular; el paisaje por la vía Olmos se volvió totalmente verde; los  cerros se llenaron de hermosos arbustos y la vegetación se combinaba con las lluvias; recuerdo que una tarde fría con el cielo oscuro, la mitad de los pasajeros optamos por bajar y continuar viaje a Chiclayo; dura travesía a pié por el cerro subiendo el gran cerro ”Ñaupe”, pasando por debajo de los torrentes de agua helada que caían de las quebradas; en la bajada, la carretera estaba completamente mojada y seguimos hasta caer la noche; me saqué el polo para caminar y evitar una pulmonía; dormimos en costales en una chocita que nos cobijó y a las 5 a.m emprendimos camino hasta el llamado “Bao de la Muerte”, nombre bien puesto; por ahí crucé encima de una cámara de llanta y palos con cuatro individuos que nadaban jalándola; recuerdo a un amigo peruano residente en Colombia, relojero, que había perdido su dinero; sus billetes se habían mojado y ante su desesperación, lo ayudé a cruzar la temida quebrada y después de varios trasbordos y caminatas, llegamos a Chiclayo. Pasadas las lluvias, regresando a Piura, vi como una cuadrilla de obreros con sus palanas, desenterraban en la quebrada ya seca, un camión que las aguas y la arena se habían tragado con todo su cargamento de zandías; parecía que estaban “huaqueando” al camión; la pista parecía una alfombra amarilla: los camioneros descargaban sus grandes limones para poder cruzar la quebrada. El primer día de Abril se declaró día no laborable por la crecida del río Piura; el domingo 12 el río piurano llega a los 3,516 m3/seg cerrándose el tránsito vehicular por los puentes que quedaban. Aparecieron grandes zancudos que los piuranos llaman “Turulas” y un insecto llamado “El látigo” cuya picadura deja una marcada cicatriz que no desaparece. Por fin,  el 4 de Mayo cayó la última lluvia desde las 5 p.m hasta las 7 p.m. La Urb. Ignacio Merino, en donde residía, al lado del Cementerio Metropolitano, quedó totalmente inundado…Piura estaba hecha toda un desastre.

OBSERVACIÓN EN PLENAS LLUVIAS

Mi recordado gran amigo José Albán Juárez, Jefe de Archivo de EPS GRAU S.A me apoyó con su vieja mototaxi en la que salíamos una vez que empezaban los “aguaceros”; ése era el punto dije, observar y vivir  las lluvias en su real intensidad, no se volvería a repetir ni volvería a vivir un fenómeno similar en lustros o décadas quizás; el evento que ha sido la causa de la desaparición de varias culturas, desde el Período Formativo, hace unos 3,500 o 4,000  años; así se rompieron sus canales de regadío, se inundaron sus pueblos y se destruyeron sus monumentales complejos templarios; hemos recorrido con José Albán muchas veces empujando la mototaxi por las calles y avenidas convertidas en verdaderas acequias; en Castilla lo hicimos de noche, entre rayos, truenos y relámpagos, la mejor manera de observar la intensidad de las lluvias y vivirlas plenamente; mi amigo exclamó cierta noche:” ¡éste Maeda está loco de remate!”

RECORRIENDO PIURA

El Ing. Correa Saldaña, entonces Gerente de Ingeniería y Sistema Operacional de la empresa, me encargó la tarea de Evaluación de los daños de la Infraestructura de Saneamiento y Agua Potable en la Región Piura, con un chofer y un topógrafo emprendí lo encomendado; magnífica oportunidad que me permitió recorrer casi todos los pueblos piuranos para conocer también su gente y sus costumbres. Recorrí Rinconada Llícuar, Tajamar, Bazán y Chusís en la Provincia de Sechura, parta baja; en Chusís se desarrollaban excavaciones arqueológicas y la Arql Rosa Palacios Ramírez encontró un esqueleto de un hombre que medía casi 1.80 mts de estatura. Llegué a Parachique, que había sido destruido trasladándose sus pobladores hasta el actual sitio de “Nuevo Parachique”. Unos 10 kms al Este visité el caserío Cerritos que cruzaban el río Piura para bastecerse de agua. Seguí evaluando Becará, Letirá (Distrito de Vice) a 15 kms de Sechura, con su tanque elevado de 350 m3 y las lagunas de oxidación a 3 kms del pueblo sechurano. La gente, aún con todo el desastre no perdía su amabilidad y siempre nos recibían con chicha de jora y nos invitaban a comer de su pobreza. En Bellavista, con 3,700 habitantes, fui recibido por su alcalde Ricardo Bancayán Antón, pasando luego a San Clemente, Vice, Bernal (con 3,680 habtes), Soledad, encontré deteriorados 100 mts de tubería de desague, su caseta de bombeo con su tubo de 8”. En San Clemente se dañó su C.E “Federico  Villarreal”. El dren Sechura se rompió a 1.5 kms al Este de Letirá. Bernal se abastecía con su pozo de 150 mts de profundidad con 27 lts/seg y un tanque elevado de 300 m3; seguí recorriendo sus caseríos Chancay, Coronado, Chupito, Santo Domingo y Onza de Oro hasta “Cristo Nos Valga”, que lo encontré totalmente aislado. Evalué el pozo San Blass de Chotuque de 40 lts/seg y continué por San Cristo, Cerritos y Ñapique; muchos de los topónimos son Tallanes y en ésta parte, de la desaparecida lengua Sec o Lengua de Sechura, variantes locales del Muchik. En San Cristo me adentré a sus caseríos Santa Filomena, Vega del Chilco, Antiguo Pozo Oscuro y Cordillera con 12 kms de carretara afirmada, que se había deteriorado en un 50% así como su dren 1308.  Todo Piura había sufrido severos daños; luego de las lluvias transitaba por la carretera Vía Ñaupe, Olmos, Lambayeque, con un ambiente completamente transformado.

DESCARGAS DE RÍOS LAMBAYECANOS

Con sus 2330 kms de longitud, el Chancay registró sus descargas máximas así. En 1974-75 con 1717 m3/seg; en 1970-71 con 1578 m3/seg; en 1971-72 con 1283 m3/seg y en 1982-83 con 1667 m3/seg.

El río La Leche, que no llega al mar en épocas normales, llega a similares caudales, así como el río Reque, llamada antiguamente Acequia Lemape.

CONCLUSIÓN TENTATIVA

El Niño se sucede todos los años con diferentes intensidades; los Extraordinarios,con precipitaciones de unos 300 mm, según los datos históricos que tenemos a la mano, pueden darse en ciclos de cada cinco a diez años, como los registrados en Piura y  Batán Grande y Olmos en Lambayeque. Los Mega Niños, debidamente registrados que se dieron en los años: 575 d.C, 1,100 d.C, y el último en 1578; entre el primero y el segundo pasaron 525 años y entre el segundo y el de 1578, pasaron 478 años. La media proporcional, producto de la suma de las dos diferencias (525 y 478) resulta 501.5 años; la posibilidad entonces, que desde 1578 hasta el año 2079, pueda ocurrir un Mega Niño. Entre 1578 al 2015 hay una diferencia de 443 años; si se sucediera un Mega Niño en este año, especialmente en la costa norte de Perú, habría un margen de error de solo 64 años, que no haría esperar hasta el 2079. De no haber un MN, entonces, la posibilidad de un Niño Extraordinario, según mis cálculos históricos, no fallarían, siendo en Chiclayo, tímidas evacuadoras de pluviosidad las prehispánicas acequias Yortuque (Este a Oeste), Cois (Oeste a Este) y Pulén (de Sur a Norte) y drenes agrícolas.

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EL LOCHE: NO ES FRUTO PREHISPÀNICO


Loche, producto peruano de època colonial.

Loche, producto peruano de època colonial.

Por: José Maeda Ascencio

La arqueología andina está equivocada. Desde la aparición de la civilización andina, hace más de cinco mil años, se empezaron a domesticar diversas plantas silvestres, algunas para la alimentación y, otras, para uso artesanal. Leguminosas como el pallar, el frijol lima, algarrobo, junco, la jiquima (parecida a la yuca); Cucurbitáceas como la calabaza (o matti en quechua); la aparición del algodón nativo (Gossipium barbadense), que se documenta desde el 3,000 a.p, ayuda ostensiblemente en el progreso de culturización, el pallar de glutiles, la totora ( Tup en muchik), que abre la ocupación pesquera hacia mar adentro, la ciruela de fraile, el ají (usap en muchik), la guayaba, el mismo maíz, que en un inicio era de unos 4 cms de largo, conforme lo he encontrado carbonizado en Pampa de Chaparrí; la deliciosa lúcuma (fass en muchik) y la piña o achupalla, la chirimoya, considerada la fruta más deliciosa del mundo, la granadilla, la papaya, que son frutas que Perú ha aportado a la variedad mundial; aquí , en esta época aparece el zapallo (Cucurbita moschata) y el zapallo semillas negras (Cucurbita ficifolia); acá les llamamos simplemente “zapallito de monte” que aparecen “como piedras” en las laderas de los cerros lambayecanos cuando se dan luego de las lluvias de verano. Son también parte de la gama de nuestra flora, en esta época, la llamada “caña brava” ( identificado por E. Bruning como Kumo en muchik), que en documento colonial de 1782 (Títulos de hacienda Cicán) la encuentro como “caña berave”, quizás término del castellano colonial; , el carrizo (Kopi en muchik), la guanábana, el faique o espino (Prosopis chilensis; Faik en muchik),  cuya matriz de madera se usa para construir las quillas de los botes pesqueros y ya se aprovecha el legendario algarrobo (Prosopís pallida), tanto por su madera, como en invalorable fruto o vaina; sabemos ahora, por observación, que el algarrobo tiene variedades, tanto en morfología como en su comportamiento en épocas de lluvia; en Piura se presenta con fuste más alto y matriz de color casi crema, más débil ante la humedad que el algarrobo lambayecano; las lluvias de 1998 trajo abajo gran cantidad de algarrobos piuranos; el lambayecano, con fuste más corto, más diámetro y matriz de color rojizo; algunos árboles con ramas decumbentes (Prosopis decumbens) y con frutos amarillo y también lila o morado como se ha dado en los bosques de Batán Grande.;  la tinturera pai pai, la tara o taya, la coca; se da el cactus Piscoya que tiene la forma de pene y en su extremo superior  expulsa lana de color blanco,  que se usa para rellenar colchones (Lana de Piscoya); se puede asumir que Piscoya, apellido muchik, significa Pene; Richard Schaedel reporta el choloque que servía como jabón natural, el sauce (Salix humbodtiana), pájaro bobo ( Tessaira legitima), la guaba (pacai) y el Lito que servía para obtener lejía para la fabricación del jabón que estuvo de moda entre los siglos XVI al XIX, base económica de las estancias y haciendas, que incluso exportaban a Cuenca y Valparaíso; Izumi Shimada: 1981; las primeras dos estaciones; INC), en estudio realizado por Melody Shimada, zooarqueóloga, reporta el zapallo (Cucurbita sp). Toda esta variedad de la flora nativa, se inscribe dentro de lo que Hans  Koepcke  llama Monte ribereño y algarrobal, que para Sabogal Wiesse es el Bosque xerofítico. Algunos arqueólogos han reportado el “Loche”, que según ellos, aparece reproducido en piezas alfareras desde el Horizonte Formativo (3,000 a.p).

EL LOCHE: NO DATA DE HACE MAS DE 300 AÑOS

En reciente entrevista (Julio 2015),que hice al Biólogo Dr Leopoldo Vásquez Núñez, investigador de la Universidad Nacional Pedro Ruiz Gallo de Lambayeque, nos dijo que después de observar docenas de piezas alfareras de diferentes períodos en museos de Lima y del Museo Bruning incluidos estudios botánicos, ha llegado a la conclusión que el llamado Loche es un producto colonial; dice que lo que se observa en los huacos, es el “zapallito de monte” que se caracteriza por tener cuello retorcido, mientras que loche no presenta esta forma; tiene el cuello recto, por el que en muchik se traduce como “lágrima”, creo, mal difundido como “lágrima de la luna”; es preciso indicar que una de las Parcialidades que se ubicaban dentro del cacicazgo, señorío, o como lo denomino Fillcado (Fixllca, Señor en muchik) de Firriñafi o Ferreñafe era conocida como Lochefac o Lochfac, seguramente de data colonial. Leopoldo Vásquez  habría confirmado científicamente lo que Enrique Bruning ya había observado: que los agricultores de su época, siglo XIX, solían injertar “zapallos” con una variedad llamada “loche”; es decir, el “loche” silvestre no es el que actualmente conocemos; era una variedad de zapallo; de este cruce o injerto se obtuvo un fruto de mejor sabor y más pequeño, que según Leopoldo Vásquez Núñez, era consumido algo así como postre, más que como complemento de piqueos de pescado y otros. Schaedel (1989: La etnografía muchik en las fotografías de H. Bruning: 1886-1925), anota, y es preciso, que el “loche” no mejorado era semi-silvestre. El Loche es uno de los frutos mejorados, así como lo es el maíz, del cual existen cientos de variedades como la papa. La arqueología andina debe corregir sus textos.

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La Montonera de Don Teodoro Seminario y Váscones: 1894


El artículo se basa principalmente, en entrevistas hechas por el autor y la revisión de artículos publicados en La Industria de Chiclayo en 1955, a solo cuatro años de la fundación del diario.

LA MONTONERA DE DON TEODORO SEMINARIO: 1894

En las montoneras hicieron causa común gente de todo color y condición social que se levantaron en contra de los gobiernos de turno. Nuestro personaje, que rescatamos de las nieblas de la historia, fue hombre de la nobleza piurana, que se sublevó en el norte y fue reclutando voluntarios hasta llegar a Chóchope, unos ocho kms al Este de Motupe. A lomo de caballo llegaron a la hacienda Batán Grande a mediados del año 1894; se habían alzado contra Andrés Avelino Cáceres en apoyo al movimiento de Don Nicolás de Piérola, “El Califa”. La gran hacienda era entonces de propiedad de Don José Andrés Delgado Gardeazábal y Tovar, abogado quiteño que compró Batán Grande, entonces Sican, a principios del siglo XIX, a Doña Manuela de la Cotera, hija del Coronel Pedro Fernández De la Cotera; Delgado contrajo matrimonio con Doña Manuela y mantuvo la propiedad con sus tres hijos sucesores Delgado y Cotera; fue dueño también de Mocupe, Cayaltí y La Viña de Sancarranco.

En 1864 se celebró contrato de exportación de tabaco a Chile, por el cual Batán Grande se com prometía con el gobierno del sur a enviar anualmente loa cantidad de Un millón de “huaños” de tabaco de una libra de peso cada uno; esto obligó a conseguir gran cantidad de mano de obra para poder cumplir con el contrato, sobre todo “culíes”, ciudadanos chinos que llegaron con contrato de trabajo, pero que aquí se les esclavizó. Cuando los montoneros invadieron Batán Grande, quemaron el “Galpón de los Chinos”, es decir, la rancher4ía donde pernoctaban los asiáticos, traídos entre 1849 a 1875, a quienes se les marcó con hierro caliente, como a los esclavos negros; la vieja práctica del “carimba”. El mismo galpón ya fue quemado en 1867 por jayancanos y motupanos que se levantaron en apoyo a Don José Balta Montero, contra el régimen de Prado, prendiendo fuego a los algodo9nales y a muchos árboles frutales, entre ellos, los viejos mameyes y antiguos árboles de mangos que fueron traídos a América, por primera vez, a la gran hacienda Batán Grande. Aún existen los mangos y los mameyes (Carlos Bachmann:1921). El líder de los montoneros era el piuranos Teodoro Seminario y Váscones, quien se levantó en armas con sus hermanos Fernando y Augusto; este último fue elegido después del triunfo pierolista el 8 de de Setiembre de 1895, como Vicepresidente de la República. Don Ignacio Saavedra Mocarro, uno de mis informantes, de raza negra, ya anciano con más de cien años de edad, recordaba que cuando tenía 13 a 15 años de edad, el rebelde y valiente piurano arribó con unos tres mil hombres acantonando en la hacienda y luego prosiguió a Trujillo. Los Seminario incursionaron también en Ayabaca al mando de aproximadamente 800 hombres en las invernas de Anchalay, hacienda del Distrito de Sicches; los ayabaquinos se defendieron bajo las órdenes Eduardo Merino “quien lució su bravura luchando contra los montoneros” (José Ignacio Páucar Pozo: Ensayo Monográfico de Ayabaca; 1980). El relato de la incursión en Ayabaca también consigna que “ los famosos montoneros tenían como jefe al ayabaquino Eduardo Merino después de la guerra civil entre Piérola y Cáceres”.

UN DATO DEL DIARIO LA INDUSTRIA: 1955

Este ejemplar me lo obsequió el periodista don José Arana Cuadra, quien publicara un ar4tículo el 1 de Enero, bajo el título de “Una voz típica del viejo Chiclayo”; el periodista, con quien logré una larga amistad, anota un hecho anecdótico narrado por el general de montoneros Artidoro Ugaz Barrenechea, a quien conocían como  “El cabezón”, quien había participado en la montonera de 1894 junto a don Vicente Rázuri (“Lata”). El coronel de montoneros Juan Orozco había tomado la plaza de Motupe y avanzaba hacia el sur para tomar Chiclayo y Lambayeque, cuya caída era inminente; las mujeres y los niños fueron evacuados a Guadalupe, Chepén y Pacasmayo, los mismos que en 1864 dejaron de pertenecer a la Provincia de Chiclayo y pasaron a Pácasmayo, de reciente creación por el Presidente Pezet. El Prefecto de Chiclayo, don Hildebrando Fuentes, conocido como “Panfué”, salió al encuentro del Crnl Orozco, como lo harían también Manuel Elías y el Crnl Mavila (documentado en La Abeja y citado por Nixa en La Industria 2/10/83). La batalla se produjo cerca a MNotupe, en Palalá, al Este de Chóchope, el 17 de Febrero de 1895.

El ejército de Fuentes era conocido como el de “Los Angelitos”, cuyo primer Comandante era Juan Muro y el segundo, el Mayor Manuel Salazar Pinillos de 40 años de edad, figurando también el sargento José Samamé (“Malanoche”), todos ellos de Ferreñafe. Por este interesante dato de don José Arana Cuadra podemos deducir que en el año 1894 hubo dos grupos de montoneros: el del General Ugaz y el don Teodoro Seminario y Váscones.

LA MONTONERA DE 1910

Batán Grande sufre una segunda incursión de montoneros: la de 1910 que hizo célebre al cura Casimiro Chumán Velásquez; aunque la montonera ha sido referida varias veces, algunos pasajes han permanecido hasta ahora, inéditos. Era Presidente Don Augusto Bernardino Leguía Salcedo y Táforo y se habían levantado guerrilleros en Mollendo y Huancabamba; entre tanto, en Chiclayo, había descontento con el Prefecto Víctor R. Benavides, a quien lo tildaban de abusivo y tirano (Las Abeja, citado por Nixa). Chumán avanzaba sobre el Salitral en Piura y otros montoneros sorprendían a la caballada de la hacienda Mayascón, ya de propiedad de Don Juan Aurich Pastor dueño también de Batán Grande. Ahí, el Comandante Baca se refugió “construyendo fortalezas”. Los montoneros eran Don Orestes Ferro, como jefe del norte, Juan de Dios Lora y Cordero como jefe de Chiclayo y Chumán como jefe de Ferreñafe, además de Pedro Matute, Miguel Plaza, los hermanos Castillo Muro y Carlos Condemarín Maradiegue. Se dice que al pasar la montonera por Batán Grande, tomaron como rehén a Don Juan Aurich Pastor obligándole a pagar un cupo de diez mil Libras (Una Libra= 10 soles). Por entonces, Don Juan Aurich era arrendatario de la gran hacienda, pues, recién la compraría en París a la Sra Daría Balta Viuda de Montero, en 1912. También pagaron cupo Don Genaro Barragán Urrutia (padre de Genaro Barragán Rodríguez, dueño de Luya y abuelo de Genaro Barragán Muro) y Don Mariano Salazar. Los montoneros tomaron como cocineros a Francisco Valeriano Avalos, padre político de mi informante Don Manfredo Ruiz Vallejos, de 84 años de edad (“Pacheco”); llevaron también a José María Mori y Pedro Laynez, quienes se instalaron bajo un algarrobo. La montonera “se contaba por cientos de hombres a caballo”; tomaron a Don Juan Aurich y se lo llevaron al día siguiente con dirección a Motupe; fieles al hacendado lo siguieron  su pagador de apellido Gayoso  Juan Serrano Saavedra, mayordomo de la Casa Hacienda o Casa Grande. A Don Juan lo llevaron a Chóchope, en donde lo presionaron para que pague el cupo exigido; se hospedaron en casa de don Carlos Castro (Miguel Serna Aguinaga, La Industria 18/11/85). Aquí se dividió la montonera y un grupo se dirigió a Jayanca en donde Ferro mató a un tal Alvarado. Don Manfredo Ruiz recuerda que, después que los montoneros se acantonaron en Batán Grande, llegó un piquete de soldados partidarios de Leguía siguiendo a los rebeldes. El jefe llamó a don Manfredo (aun niño) y le dijo que le comprara cigarros gruesos con tabaco en la “bodega” del pueblo y le dio de propina un quinto de oro que equivalía a dos soles cincuenta. Por último, fue un hombre con poder político, Don Marcial Pastor, en Lambayeque quien sacó el salvoconducto para que huyeran los rebeldes.

Nuestros informantes recuerdan que los montoneros, al ver la fidelidad de los que querían acompañar a Don Juan Aurich, los ataron de la cola de los caballos y así los llevaron hasta Chóchope. Cuando Chumán se levantó en Ferreñafe, sus hombres se instalaron en los techos de las casas del parque principal y desde ahí, se enfrentaron a los soldados. Se produjo una gran balacera y una señora que se encontraba en pleno fuego cruzado, corrió raudamente y se cayó, estaba en gestación y ahí, dio a luz a su niña que los ferreñafanos le conocieron como “La Montonera”.

UNA TERCERA INCURSIÓN

Los chilenos llegaron a Chiclayo en 1880 al mando de Patricio Lynch que intentó incendiar el Teatro Dos de Mayo que fuera evitado por el canadiense Alfredo Lapoint. El chotano José Mercedes Becerra, por entonces arribó a Chiclayo, en 1882, con muchos cerca de quinientos hombres a caballo, dirigiéndose a Lima; Chiclayo estaba ocupado por batallones chilenos Buin y Lautaro y el batallón de Zapadores. Becerra asaltó la caballada de la hacienda Mayascón y se llevó doscientos caballos dirigiéndose al Callejón de Cárcamo, paraje en el río Moyan en la zona de Laquipampa. Ahí esperaron a los chilenos y los emboscaron, ubicándose en los peñascos de los cerros aledaños, hermoso paraje que visité en 1997.

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Cultura Sicán: Reseña del origen de su denominación


Por: José Maeda AscencioImagen

Diario La Industria de Chiclayo, 3 de Junio de 1982, publiqué el artículo “La Cultura Sicán en Batán Grande”; sencillo y escueto, pero muy significativo; jamás me imaginé que el artículo resultaría, con el pasar de los años, en un importante documento histórico. El arqueólogo japonés Dr Izumi Shimada llegó a Batán Grande en 1978 para iniciar  lo que sería un largo y sistemático trabajo de investigación arqueológica; se presentó con mi padre, a la sazón , nikei, hijo de japonés también; su experiencia en el Proyecto Arqueológico desarrollado en Pampa Grande en 1975 con el Royal Ontario Museum dirigido por el Dr Kent Day, sentó las bases para avizorar lo que sucedió luego del colapso del último centro administrativo y político Moche V en la parte media del Valle Chancay; ese cambio de actitudes, estilo, religión y otros contextos culturales, había sido bautizado por los años cuarenta como “Cultura Lambayeque” por Rafael Larco Hoyle, arqueólogo autodidacta trujillano; su denominación obedecía que el peculiar estilo de las máscaras funerarias ciegas, los tumis de oro, vasos laminados, etc, procedían en especial, de los pozos de huaqueros que profanaban los grandes cementerios prehispánicos especialmente del Valle La Leche. En 1936 algo intuía Julio C. Tello que llegó a los cementerios del gran bosque de Pomac en Batán Grande, luego de admirar los artefactos metálicos que se exhibieron en la Casa Welsh de Lima; Tello excavó precisamente, teniendo como trabajadores a los famosos huaqueros Hipólito Granados y Augusto Bances Cajusol, que meses antes habían encontrado el famoso Tumi de Oro, inicialmente llamado por Tello, “Tumi de Oro de Illimo”. Los hacendados Aurich le habían negado permiso para ingresar por Batán Grande. En otro artículo refiero loa visita que hice en el caserío Torromotal de Illimo a Don Augusto Bances, acompañado por m i padre; llegamos a su vivienda cabalgando en caballo a través del denso bosque de Pomac. El proyecto del Dr Shimada precisamente se llamó “Proyecto Arqueológico Batán Grande- La Leche” y en sus informes sometidos al INC y artícul0os posteriores, mantuvo la denominación “Cultura Lambayeque”; y así fue hasta 1985, en que publica su artículo “La Cultura Sican” en el libro “Presencia Histórica de Lambayeque” editado por Eric Mendoza, libro en el que participo como coautor junto a James Vreeland. El artículo de Shimada aparece tres años después del pionero artículo de la Industria y de otros que en meses posteriores publiqué en Lundero y Suplemento Dominical del mismo diario. En 1977, mis padres aperturaron una pequeña empresa a la que denominaron “Bazar Sicán”, pintado con esmalte color azul en la parte superior de mi casa en Batán Grande. Aún recuerdo aquella noche en que subí al segundo piso de la Casa Hacienda de Batán Grande para mostrarle mi artículo al Dr Shimada; me pareció que no lo vio con mucho agrado; sin embargo, al año siguiente visitó nuestro hogar con su equipo de arqueólogos norteamericanos, acompañado de su esposa Melody Shimada, zooarqueóloga. Con unas botellas de vino en la mesa, Shimada  emitió un pequeño discurso y ante la sorpresa y felicidad de  mi padre, anunció que en adelante, el proyecto se llamaría “Proyecto Arqueológico Sicán” y que la Cultura Lambayequen en honor a la familia Maeda, se denominaría “Cultura Sicán”; fue en 1984. El nombre de un nativo que había sido Principal en el área batangrandina en el siglo XVI, pasaría a la historia, luego que en 1597 la estancia que compró Don Francisco de Barbarán Lezcano y Mendoza, se bautizó como “Sicán”, nombre Sec (sechurano) que significa “Hermano” y no “Casa de la Luna” como equivocadamente asumió Don  Enrique Bruning en 1922. La referencia  sobre la estancia la había publicado Don Jorge Rondón Salas en 1966 en la Revista Firruñap n° 25. Luego de años de búsqueda, llegué a los coloniales documentos que en conjunto conforman los “Títulos de Propiedad de la Hacienda Batán Grande” desde 1597;  he escrito dos tomos sobre este estudio y análisis documental. Mi hallazgo sobre el lexema Sec (variante del Muchik) obliga a revisar la hipótesis  sobre la adoración lunar de esta cultura prehispánica que se desarrolló entre los años 750 d.C al 1,100 d.C. luego del colapso Moche en estos valles. Así, con origen modesto,la “Cultura Sicán” ha pasado a ser una de las tradiciones culturales más prestigiosas del mund

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El Acueducto Prehispánico de Mayascón; único en su género en la Costa Norte de Perú.

Por: José Maeda AscencioImageImageImage.

El acueducto prehispánico de la ex  hacienda Mayascón, canal subterráneo, es el único en su género en la costa norte de Perú; llamado por los pobladores como el “Canal de los Chinos”, haciendo pensar equivocadamente que es obra de los culíes que vivieron en la antigua haciendo de propiedad del Clan Salcedo, de cuyo árbol genealógico desciende el Presidente Augusto Bernardino Leguía Salcedo y Táforo. El acueducto fue labrado en el sub suelo con perfil de caja con mampostería de roca caliza labrada en forma paralelepípeda; en  su recorrido de más de dos kms desde su toma en el río La Leche, pasa, en su tramo final, por el centro de la calle principal del  pintoresco pueblo de Mayascón, terminando en su desembocadura labrada en roca caliza en forma de bóveda de medio cañón; el agua alimenta la llamada “piscina” en la que disfrutan los vecinos y visitantes; de aquí, el agua en caída libre, servía para mover una gran rueda de madera que a su vez, generaba energía eléctrica para dinamizar el antiguo molino de arroz y la otrora famosa fábrica de chocolate, que por razones de inscripción industrial, se llamó “ Chocolate Mayascong” cuando pasó a ser propiedad de la Sociedad  Viuda de Piedra, después de que fuera propiedad de Don Juan Aurich Pastor, que se hizo de la hacienda mediante un proceso judicial, perdiendo el mismo, sus sobrinos Salcedo Pastor. Los pobladores, han hecho perforaciones cada cierto tramo del recorrido del canal subterráneo, para extraer, con latas atadas a sogas, su cristalina agua para uso doméstico; en la parte superior den acueducto en caja, se dispusieron troncos de algarrobo  que hacen la función estructural  de vigas; el canal, que documento por primera vez como Acueducto Prehispánico, debe ser declarado Patrimonio Cultural de la Nación, tal como los de la Región de Ica; ambos, son los únicos en su género en la costa del Pacífico; el acueducto fue y sigue siendo la fuente de agua de la población desde épocas prehispánicas, utilizado sabiamente por los ex propietarios de la gran hacienda chocolatera para uso industrial; aún hoy, está en pleno uso combinando su belleza con la añorada Casa Hacienda de los Salcedo, en donde, posiblemente, naciera el Presidente Leguía, que hoy ocupan, como siempre, algunos invasores de la serranía. Mayascón, que me recuerda a los pueblos de las películas del Far West es uno de los lugares más encantadores de la Región Lambayeque.

Adjunto artículo de mi amigo Sr Jorge Salcedo K, descendiente de los ex propietarios de la gran  hacienda.

http://haciendamayascon.blogspot.com/2009/08/en-construccion.html?showComment=1388687041214#c7432624261420875583

 

 

 

 

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Santuario Histórico de Pomac: no solo bosque…también mucho dinero.


Santuario Histórico de Pomac: no solo bosque…también mucho dinero.

Pucalá y Batán Grande, sus auténticos propietarios, no son consultados para nada.

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Desde el año 1991, el denso bosque de Pomac, ubicado en Batán Grande, Provincia de Ferreñafe, se convierte en Santuario Histórico Nacional, uno de los cuatro en su categoría que tiene Perú; he recorrido Pomac, en su verdadera acepción “Pomachacech” (dato inédito hasta hoy),desde cuando mi padre, Don José Maeda Montenegro, era no solo su administrador, sino, su terco protector , que lo proyectó para que se convierta en bosque intangible, que se logró con el D.S 39-84 durante el gobierno de Don Fernando Belaúnde; Pomac contaba entonces con cerca de veinte mil hás de bosque denso, era casi impenetrable, entre zapotes, vichayos, cuncunos,etc. Al convertirse en área protegida, su propietario, que es Pucalá y los mismos accionistas y e hijos de Batán Grande, han perdido totalmente su control, ignorando tal vez, que siguen siendo sus propietarios; Batán Grande pasa a ser anexo de Pucalá desde la dación de la Ley de Reforma Agraria y sus títulos de propiedad de los bosques, incluyendo Pomac, data del año 1597, cuya escritura original la consta en mi archivo privado; hasta el fallecimiento de mi padre en 1994, Batán Grande administraba Pomac, tato su denso bosque como su ganadería vacuna y caprina en sus grandes corrales con cercos de algarrobo; desde ahí, aparece INRENA , y desde Lima imponen nueva administración, sin siquiera consultar con sus mismos dueños; como si alguien entrara en una casa sin avisarle a su propietario; así de fácil e injusto y hasta ilegal. Ahora es manejado por SERNARP, mejor dicho,pon un funcionario que nunca tuvo relación vivencial ni de ninguna otra especie, ni con Pomac, ni con sus herederos; este funcionario que viene desde el gobierno de Fujimori, es Vicente Cortez Billete, que lleva ya varios lustros como Jefe del Santuario de Pomac, incambiable ; él y el Arql Carlos Elera Arévalo son los únicos funcionarios de gobierno que frecuentemente salen a hablar en nombre de Pomac, gobierno tras gobierno, porque sencillamente, les interesa el tema del bosque, solicitando frecuentemente apoyo ecónómico por cualquier razón que se les antoje ; aún con los resultados de los trabajos arqueológicos que se inician en 1978 con el Arql Izumi Shimada, hasta hoy, la población batangrandina no recibe ningún provecho, tanto, que ni siquiera cuentan con un modesto Museo de Sitio como sí se ha hecho, con otros proyectos, en Sipán, Túcume, etc; ahora se cobra ahora diez soles por persona para ingresar al bosque, dizque para sustentar “su conservación” y otros comerciantes de ONGs, como siempre, dicen que trabajan para “su reforestación”, con dinero traído de Cooperación Técnica Internacional y del Estado peruano. Ya hemos combatido esta modalidad de corrupción con la tristemente recordada ONG “Proyecto Algarrobo” ,que recibió más de cuatro millones de dólares de los países bajos, y los resultados fueron incipientes, triviales; se esfumó ese dinero que , en el bosque no se vio ningún resultado positivo de su “inversión”. Solo dejaron unas familias “capacitadas” para elaborar algarrobina e hidromiel. Ahora, si de conservación se trata, ésta se hace naturalmente y está garantizada por el mismo cerco vivo, llamado “zona de amortiguamiento”, y las brigadas de voluntarios, que como tales, no reciben salario alguno para realizar su labor; son los mismos pobladores de prosapia muchik que protegen su misma “ekística” a decir del maestro, muchikólogo Dr Richard Schaedel. Es necesario que se haga un control de los ingresos económicos que está administrando Sernarp en Pomac y de los altos presupuestos que por ejemplo, la ONG “Eco” difunde con el trillado cuento de la “reforestación”, llegando a decir que la semilla del mismo bosque, que se esparce por toneladas en su suelo de “yucún”, les cuesta seiscientos soles cada kg (inaudito) y hasta dicen que piensan quedarse ahí hasta el año 2015; he sido testigo de la vieja enseñanza del bosque: éste se reforesta solo, naturalmente, y lo hace cada verano cuando El Niño, que es muy fuerte en esta zona, cae con toda su fuerza, reforestando no solo los bosques secos, sino también, las zonas premontanas de Chaupiyunga y las montañas se reverdecen con plantas silvestres como el tomatillo, cayhuilla, yuca de monte, maicillo, tabaco silvestre, jabonillo, etc. Durante El Niño de 1983 y el de 1997 en Piura, tuve la oportunidad de estudiar este cambio climático. Se reforesta a razón de unos 6oo árboles de algarrobo por hectárea y este fenómeno se viene repitiendo desde hace milenios. Otro problema en su administración, es que el Sr Elera viene cambiando los ancestrales nombres de las huacas con otras denominaciones que nada tiene que ver con su historia y con nombres, supuestamente muchik, que no existen ni han existido jamás. Batán Grande y Pucalá, así como las Municipaliadades de Pítipo y Ferreñafe, por la misma Ley de Municipalidades deben de exigir su derecho de administrar en conjunto, con un directorio, el gran Santuario Nacional de Pomac, que el corazón la geografía, de la historia y de los ancestros de los batangrandinos.

 

 

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